Buenos Aires (2b) – Javier Milei encara esta semana en Davos una de las misiones más críticas de su gestión, operando en la delgada línea entre la batalla cultural y la necesidad de divisas. Con un discurso programado para el miércoles, el mandatario argentino buscará ratificar ante el Foro Económico Mundial su alineamiento irrestricto con Occidente y su rechazo frontal a las políticas de intervención estatal. La exposición será el escenario principal para defender la apertura comercial irrestricta, apalancado por el reciente acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea que el Ejecutivo utiliza como carta de presentación ante los mercados internacionales.
El foco también estará puesto en los pasillos del Foro. Persiste una fuerte expectativa por una posible reunión bilateral, o al menos un encuentro informal, con Donald Trump.
El cruce entre ambos mandatarios se daría en un clima de alta volatilidad internacional, marcado por el reciente operativo estadounidense en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro y la escalada de tensiones en Irán.
La agenda privada, sin embargo, es la que define el éxito real del viaje. Milei se sentará cara a cara con los jerarcas de JPMorgan, BlackRock y Goldman Sachs para intentar transformar la expectativa retórica en flujos de capital tangibles.
El foro funcionará como el termómetro definitivo para medir si el modelo libertario logra seducir definitivamente al sistema financiero global en un año clave para la relación de la Argentina con el mundo.





