Buenos Aires (2b) – Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) reveló que el 92% de la reducción en la presión tributaria nacional durante los dos primeros años de Javier Milei fue absorbida por las provincias. Mientras que la recaudación total sobre el PBI cayó 0,8 puntos porcentuales, el Estado nacional solo aportó el 8% de ese esfuerzo fiscal.
Durante el bienio 2024-2025, la presión tributaria en Argentina experimentó una caída neta de 0,8 puntos porcentuales del PBI. Según el análisis del IARAF, esta merma no se explica solo por una menor carga impositiva, sino también por una mejora en los niveles de actividad económica según la metodología del INDEC. Lo relevante del informe es el desequilibrio en el origen de esta baja: la Nación resignó apenas 0,06 puntos, mientras que las provincias y CABA soportaron una caída de 0,73 puntos.

El año 2024 presentó una dinámica particular y «extraordinaria» en la distribución de recursos. Mientras la presión fiscal general subió levemente un 0,16%, la Nación aumentó su participación gracias al Impuesto PAIS y los derechos de exportación. En contrapartida, las provincias sufrieron una fuerte erosión de sus ingresos debido a la reforma en el Impuesto a las Ganancias y la administración del IVA, perdiendo 0,24 puntos de recaudación en términos del PBI.
Para el año 2025, las proyecciones indican un cambio de tendencia en la distribución, con una baja estimada de la presión fiscal total de 0,95 puntos. En este periodo, la administración central pierde recursos, pero la brecha acumulada sigue favoreciendo al Tesoro Nacional. En términos porcentuales, de la caída acumulada de 0,8 puntos del producto en los dos años, las provincias terminan siendo las responsables de casi la totalidad del alivio fiscal registrado.

En términos históricos, la presión tributaria pasó del 22,4% en 2023 a un proyectado de 21,4% para 2025. Sin embargo, el «esfuerzo» no fue equitativo: la participación nacional en esa torta bajó del 14,9% al 14,4%, mientras que la porción que reciben las provincias por coparticipación cayó del 7,5% al 7%. Esto refleja que el ajuste fiscal y la descompresión impositiva se trasladaron mayoritariamente a las arcas del interior del país.
Finalmente, el informe concluye que la Nación logró sostener sus niveles de ingresos durante el primer tramo de la gestión mediante impuestos no coparticipables, mientras que las provincias enfrentaron el costo de las reformas tributarias nacionales. La consolidación de estos datos pone de manifiesto que el federalismo fiscal fue el principal soporte para que la presión tributaria agregada mostrara un descenso real al cierre del segundo año de mandato de Milei.





