Río de Janeiro (2b) – La Justicia de Brasil imputó a la letrada argentina Agostina Páez por el delito de injuria racial. Las autoridades de Río de Janeiro ya le colocaron una tobillera electrónica para monitorear sus movimientos. La policía local finalizó la investigación y remitió todas las pruebas al Ministerio Público Fiscal.
Lo que empezaba como unas vacaciones de verano terminó en un expediente judicial con pulsera de rastreo incluida. Según informó la agencia Noticias Argentinas, la abogada santiagueña Agostina Páez quedó formalmente imputada por gestos racistas realizados en un bar de Río de Janeiro. La policía del distrito fue tajante al respecto: «En Río, el racismo no es un juego», publicaron en sus canales oficiales.
La situación procesal de la joven de 29 años se complicó tras el cierre de la investigación policial, aunque el caso sumó nuevos matices en las últimas horas. Trascendieron imágenes donde se observa a trabajadores del local realizando gestos obscenos hacia las turistas, lo que motivó la defensa de Páez.
«Se agarraban los genitales, nos señalaban y se reían. Ahí es cuando yo hago ese gesto», había declarado la abogada ante la consulta de la fuente citada, intentando justificar su reacción como una respuesta a la provocación previa.
Falso testimonio y vigilancia
El escándalo no termina en la imputación de la letrada. Una amiga de Páez también quedó bajo la lupa de la justicia brasileña, sindicada por el supuesto delito de falso testimonio durante las declaraciones testimoniales.
Por orden de la Secretaría de Estado de Administración Penitenciaria (SEAP), la abogada deberá circular con la tobillera electrónica colocada el pasado miércoles. Mientras tanto, el video de la provocación de los mozos será una pieza clave para que su defensa intente revertir o atenuar la pena por el ilícito de injuria racial en territorio brasileño.





