Buenos Aires (2b) – A partir de este 15 de enero, entra en vigencia la quita total de aranceles para la importación de teléfonos móviles, una medida que busca bajar precios pero que pone en alerta a la industria fueguina. Aunque producir en el país sigue siendo rentable por los beneficios fiscales, especialistas advierten que los modelos más económicos —los que más mano de obra requieren— podrían dejar de fabricarse localmente, profundizando la ola de despidos.
El escenario para el mercado de telefonía móvil en Argentina atraviesa una transformación estructural. Según un informe publicado por Página 12, la eliminación del arancel de importación (que bajó del 16% al 8% en mayo pasado y ahora llega al 0%) no ha disparado aún una entrada masiva de productos extranjeros, representando apenas entre el 5% y el 6% del mercado total. Sin embargo, la preocupación no radica en el volumen actual, sino en el impacto futuro sobre el empleo y la competitividad de los modelos de entrada.
Precios a la baja, ventas en picada
A pesar de la desregulación, el sector enfrenta una crisis de demanda severa. Los datos del INDEC del tercer trimestre de 2025 reflejan una caída del 6% en las ventas respecto al año anterior, sumándose al desplome del 30% registrado en 2024. Al respecto, Ana Vainman, directora ejecutiva de AFARTE, explicó a dicho medio: “El precio viene bajando sensiblemente porque no hay demanda. Necesitamos que se recupere el poder adquisitivo del salario y que haya financiación. El problema ahí son las tasas altas”.
Vainman también advirtió que no se espera una baja generalizada de precios para el consumidor final, salvo en marcas específicas como iPhone, y señaló que el verdadero competidor es la ilegalidad: “Uno de cada tres celulares que se activan no se fabricó ni ingresó legalmente al país”.
El riesgo sobre los puestos de trabajo
La mayor señal de alerta se concentra en la «gama baja», el segmento que sostiene la mayor cantidad de puestos de trabajo en Tierra del Fuego. Al ser productos de menor costo, los beneficios impositivos suelen ser absorbidos por los altos costos de logística y fabricación, volviendo más atractiva la importación directa que la producción local.
Juan Ignacio García, vicerrector de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, alertó sobre este posible escenario: “Se puede dar un escenario en el que los montos totales de venta no caigan, pero sí el volumen en unidades. Porque los celulares de baja gama son los que más se producen y por ende los que más empleo generan. En un producto barato ese porcentaje podría no justificar producir acá en vez de importar y podrían aumentar de precio”.
Un sector que ya viene perdiendo fuerza
La industria electrónica ya ha sufrido una reducción del 10% en su plantilla laboral desde finales de 2023, pasando de 8.200 a 7.500 trabajadores. Empresas líderes como Newsan han concretado despidos masivos recientemente, a pesar de los elogios oficiales.
La secretaria de Industria de Tierra del Fuego, Alejandra Man, destacó que los costos de manufactura representan el 40% del valor del equipo, pero que existen costos extra que dificultan la competencia. Sobre la posibilidad de reconvertir la mano de obra, Man fue tajante: “No hay otro sector que pueda absorber los empleos que se pierden en estas industrias de mano de obra intensiva”.
Finalmente, el panorama internacional suma presión. El auge de la Inteligencia Artificial está encareciendo componentes clave como memorias RAM y discos SSD a nivel global. Según Vainman, aunque el efecto no sea inmediato en Argentina, “a largo plazo es algo a lo que habrá que prestarle atención con detenimiento”.





