Buenos Aires (2b) – En medio de la crisis económica y la fuerte caída del consumo, Cervecería y Maltería Quilmes abrió un proceso de retiros voluntarios en su planta Cervecería Argentina (CASA), ubicada en Zárate, provincia de Buenos Aires. La medida afectaría a unas 60 personas de una nómina de entre 180 y 200 trabajadores, lo que representa aproximadamente el 30% del personal de esa fábrica.
La histórica compañía, adquirida en 2018 tras la fusión global que consolidó a AB InBev como controlante de Isenbeck y de Quilmes, explicó que la reducción de personal se realizará mediante acuerdos individuales y que no se prevén despidos directos. La finalidad de la medida es preservar las operaciones de la planta en un contexto de caída sostenida del consumo, que afecta al sector desde hace varios años.
Quilmes es una de las compañías cerveceras más grandes del país, con alrededor de 1.000 empleados distribuidos en sus dos plantas de Zárate y 5.000 trabajadores en total a nivel nacional en sus diez fábricas. Según las fuentes consultadas, el ajuste no tiene relación con la apertura importadora, sino que responde exclusivamente a la necesidad de mantener la operación frente a la contracción del mercado interno.
Con este paso, la empresa busca equilibrar la estructura de personal y garantizar la continuidad de la producción frente a un escenario económico complejo y prolongada baja en la demanda de cerveza en el país.





