Buenos Aires (2b) – La fuerte retracción en la venta de entradas de cine registrada a nivel nacional durante enero de 2026 también encendió señales de alarma. Según datos relevados por Ultracine, la asistencia a los cines se desplomó casi un 23% en comparación con el mismo mes del año pasado, configurando uno de los inicios de año más flojos desde que existen registros.
En total, durante el primer mes del año se vendieron poco más de dos millones de tickets, una cifra que quedó muy por debajo del promedio histórico de enero, que suele ubicarse en torno a los 3,2 millones. La baja no aparece como un hecho aislado: el sector arrastra una racha de retrocesos sostenidos desde octubre de 2025, sin señales claras de recuperación.
Este escenario impacta de lleno en las salas del interior del país, incluidas las de Santa Rosa y otras ciudades pampeanas, donde el cine cumple además un rol social y cultural clave. La merma de público no solo compromete la rentabilidad de los complejos, sino que también reduce la diversidad de propuestas disponibles para las comunidades locales.
Ni siquiera los grandes tanques lograron revertir la tendencia. “Avatar: Fuego y cenizas” fue la película más vista del mes, pero su rendimiento estuvo muy por debajo de lo esperado y no alcanzó para compensar la caída general. Aun así, las producciones de Disney concentraron más de la mitad del mercado, profundizando la concentración de la oferta en pocas distribuidoras.
En contraste, el cine argentino logró una presencia modesta pero significativa: “La virgen de la tosquera”, dirigida por Laura Casabé, se ubicó entre los títulos más vistos y se convirtió en la película nacional con mayor convocatoria en lo que va del año. En provincias como La Pampa, donde el acceso al cine nacional suele depender de programaciones limitadas, este tipo de estrenos adquiere un valor especial.
La caída en la asistencia reabre el debate sobre el acceso a la cultura en el interior del país, el impacto de la crisis económica en el consumo recreativo y el futuro de las salas de cine fuera de los grandes centros urbanos, un interrogante que en La Pampa empieza a preocupar tanto a trabajadores del sector como a los propios espectadores.





