Buenos Aires (2b) – La principal fabricante de neumáticos del país, Fate, anunció el cierre de su planta industrial ubicada en Virreyes, partido bonaerense de San Fernando, en una decisión que impacta de lleno sobre unos 900 trabajadores y profundiza la crisis del sector.
La medida se conoció días después de que, el pasado 12 de febrero, se realizara una asamblea de accionistas convocada de manera urgente por el directorio de la compañía en su sede de la calle Marcelo T. de Alvear 590, en la Ciudad de Buenos Aires. En esa reunión se analizó la situación económica, financiera y comercial de la firma, fuertemente afectada por una crisis productiva que la empresa atribuye, entre otros factores, a la apertura de las importaciones.
Entre las alternativas evaluadas figuró un pedido de contribuciones financieras a los accionistas en proporción a sus tenencias, incluyendo un aumento de capital de hasta el equivalente a 45 millones de dólares. Sin embargo, finalmente esos fondos no se concretaron y el directorio optó por avanzar con el cierre del establecimiento.
La compañía, presidida por Alberto Martínez Costa y perteneciente al grupo de activos de la familia Madanes Quintanilla —también controlante de Aluar— comunicó oficialmente el cese de actividades mediante una carta pública. En el texto, la empresa destacó que durante más de ocho décadas construyó un liderazgo industrial basado en la inversión permanente y el desarrollo tecnológico, siendo pionera en la provisión de neumáticos radiales para la industria automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, además de consolidar exportaciones hacia Europa, Estados Unidos y América Latina.
Para justificar la decisión, el directorio señaló que “los cambios en las condiciones de mercado” obligan a encarar los desafíos desde un enfoque diferente, en un contexto atravesado por la recesión económica, la caída en la venta de vehículos 0 km y la retracción del consumo, que redujeron significativamente la demanda de neumáticos.
La situación de la empresa ya venía deteriorándose. En mayo de 2024 había anunciado el despido de 97 trabajadores y reducido su esquema operativo de siete a cinco días semanales, eliminando los turnos de fines de semana. No obstante, la producción continuó por debajo de la capacidad instalada.
Desde la conducción de la compañía sostienen que producir en Argentina resulta más costoso que en otros países de la región por la carga impositiva, los costos laborales y la litigiosidad, además de las dificultades históricas para importar insumos y el costo de la energía. A ese escenario se sumó la apertura de las importaciones, que facilitó el ingreso de neumáticos provenientes principalmente de China y Brasil.
Por su parte, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) rechazó la postura empresaria y calificó la crisis como una “maniobra” para flexibilizar condiciones laborales, al sostener que la compañía acumuló ganancias extraordinarias en años anteriores que podrían amortiguar la coyuntura actual.
El cierre se produce en medio del debate por la reforma laboral y en un clima de creciente conflictividad sindical, lo que anticipa un impacto no solo económico sino también político y social en las próximas semanas.





