Guatraché (2b) – La Justicia ordenó que las adolescentes convivan con su madre en el exterior de la comunidad. Una de las jóvenes publicó un video rechazando la decisión de la magistrada. Las menores ya fueron trasladadas a la ciudad de Santa Rosa.
La situación en la Colonia Menonita «Nueva Esperanza» sumó un capítulo de alta tensión tras la resolución de la jueza de Familia, Niños, Niñas y Adolescentes, Daniela de la Iglesia. Según consignó Diario Textual, la magistrada dispuso la restitución de las dos hijas de María Unger Reimer, de 12 y 15 años, quienes se encontraban en la comunidad de Guatraché tras un confuso episodio que la madre denunció como un secuestro.
El descargo de la adolescente
A pesar del fallo judicial que busca proteger el «interés superior del niño», la hija mayor de 15 años utilizó las redes sociales para manifestar su descontento. En un video viralizado en TikTok, la joven contradijo la postura oficial y la de su madre. Según informó El Diario de La Pampa, la adolescente fue contundente al afirmar: “La jueza ha decidido que nos vayamos con mi mamá, y nosotras no queremos. Se lo pedimos y no nos escucha; a mí y a mi hermana no nos escucharon. Nos están negando ese derecho”.
La joven también defendió el estilo de vida menonita y negó las restricciones denunciadas por Unger Reimer. “Sí tenemos derechos. Si queremos hablar español, podemos. Podemos salir sin el hombre”, sostuvo en la grabación, donde además aclaró que su regreso a la colonia días atrás fue por voluntad propia: “Es por mi propia voluntad que yo se lo pedí. Yo quise irme. Mi mamá dijo que nos habían secuestrado, algo que no es cierto”.
Antecedentes y violencia
Por su parte, la reconstrucción del caso realizada por Diario Textual detalla un historial de violencia. María Unger Reimer, quien escapó de la colonia en 2019, denunció que el pasado 8 de febrero fue golpeada brutalmente por su exmarido en la comunidad. Tras este incidente, y luego de que el hombre se llevara a las niñas de Santa Rosa el lunes 9, la jueza De la Iglesia ordenó la restitución y una restricción de acercamiento para el padre.
El conflicto permanece abierto en el plano subjetivo de las menores, quienes expresan sentirse coartadas por la ley. “Nos quiere llevar a la fuerza, me siento muy obligada a irme. No podemos tomar nuestra decisión”, sentenció la adolescente en el cierre de su mensaje público.




