Santa Rosa (2b) – La caída del proceso licitatorio del área hidrocarburífera El Medanito no solo reaviva un debate político y productivo en La Pampa, sino que vuelve a poner en primer plano una preocupación central: el futuro de los trabajadores petroleros y de toda la cadena laboral que depende del yacimiento.
Con el vencimiento de la concesión actual previsto para junio, la ausencia total de oferentes y la imposibilidad de que la operadora histórica PCR se presente —por no contar con el Certificado de Aptitud Ambiental— configuran un escenario de incertidumbre laboral concreta, que no es nueva, pero sí más aguda.
Empleo en riesgo y antecedentes recientes
Durante el último año, El Medanito ya fue escenario de conflictos sindicales, amenazas de suspensiones y licencias forzadas, producto de la baja actividad y la indefinición política sobre el futuro del área. En ese contexto, el Sindicato de Petroleros Privados había advertido que cualquier demora o caída de la concesión podía traducirse rápidamente en pérdida de puestos de trabajo, especialmente en localidades como 25 de Mayo, donde el yacimiento es el principal motor económico.
Acuerdos transitorios lograron evitar despidos masivos en 2025, pero siempre bajo una lógica de emergencia: licencias con garantía salarial, rotaciones y reducción de actividad, señales claras de un sector que ya venía funcionando al límite.
El peor escenario: parálisis productiva
Desde el punto de vista laboral, el escenario más crítico sería una interrupción total o parcial de la producción, algo que podría ocurrir si no hay un operador definido tras el vencimiento del contrato. En ese caso, estarían en riesgo cientos de empleos directos —operarios, técnicos, supervisores— y una cantidad aún mayor de puestos indirectos vinculados a servicios, transporte, mantenimiento y comercios locales.
El impacto no sería solo salarial: una caída abrupta de la actividad implicaría desarraigo, migración forzada de trabajadores hacia otras cuencas y un golpe social fuerte en una región ya golpeada por el retiro de grandes operadoras de las cuencas maduras.
Pampetrol como contención, no como solución estructural
Ante este panorama, el escenario que hoy aparece como más probable es que Pampetrol SAPEM asuma la operación del área para evitar el colapso inmediato. En términos laborales, esto permitiría sostener los puestos de trabajo en el corto plazo, garantizar continuidad operativa básica y evitar un conflicto social de magnitud.
Sin embargo, especialistas y gremios coinciden en que se trataría de una salida transitoria. Sin un plan de inversiones fuerte y reglas de juego que vuelvan atractivo el área para el sector privado, el empleo seguiría atado a un esquema de supervivencia, con baja actividad y sin horizonte de crecimiento.
Un conflicto que excede lo petrolero
Así, el escenario laboral que se afronta con la situación actual de El Medanito es el de una estabilidad frágil, sostenida más por decisiones políticas de emergencia que por un modelo productivo sólido. La discusión que vuelve a la Legislatura ya no será solo sobre regalías, bonos o pliegos, sino sobre qué rol debe asumir el Estado para defender el empleo en un contexto de retiro del capital privado.
Para los trabajadores, el mensaje es claro: el conflicto dejó de ser una amenaza futura y se convirtió en una realidad latente, donde cada decisión —o indecisión— puede marcar la diferencia entre la continuidad laboral o una nueva crisis social en el oeste pampeano.





