Santa Rosa (2b) – En medio de un clima político cada vez más sensible alrededor de la memoria histórica, el Colegio República Argentina salió a desmentir con dureza versiones que hablaban de supuestas intervenciones y censura dentro de la institución. Desde la dirección fueron categóricos: es “absolutamente falso” que se haya ordenado tapar o borrar murales vinculados a la memoria.
El episodio no es menor. Ocurre en Santa Rosa y en el marco de los 50 años del último golpe de Estado, una fecha que vuelve a tensar el debate público y donde cualquier señal en el ámbito educativo adquiere peso político.
La directora del establecimiento negó haber impulsado, sugerido o avalado cualquier medida de censura y, por el contrario, defendió los murales como parte de propuestas pedagógicas construidas junto a docentes y estudiantes. Según explicó, esos trabajos forman parte del abordaje de la historia reciente, la defensa de los derechos humanos y la construcción de memoria colectiva.
El mensaje institucional fue claro: lejos de restringir expresiones, la escuela reafirma su compromiso con una educación basada en valores democráticos, la participación y la libre expresión estudiantil.
Pero la respuesta no quedó solo en la escuela. El Ministerio de Educación de La Pampa también salió al cruce y repudió las versiones difundidas, calificándolas como falsas y advirtiendo sobre el impacto que este tipo de información tiene en el debate público.
En un tono que deja ver la tensión de fondo, desde la cartera educativa señalaron que este tipo de versiones no solo desinforman, sino que deterioran la discusión democrática, especialmente en un tema tan sensible como el terrorismo de Estado.
El trasfondo es político. En un contexto nacional donde crecen las discusiones sobre el rol del Estado, la memoria y los derechos humanos, lo que ocurre dentro de las escuelas deja de ser solo educativo para convertirse en parte de una disputa más amplia.
Desde la institución, en tanto, lamentaron que un tema “doloroso y trascendente” sea utilizado o difundido de manera distorsionada, y pidieron responsabilidad al momento de comunicar.
La polémica deja una señal clara: en tiempos de alta sensibilidad política, la memoria no solo se enseña.
También se discute.





