Santa Rosa (2b) – Con el reloj corriendo y un clima político cada vez más tenso, la Cámara de Diputados de La Pampa volverá a poner bajo la lupa este lunes el futuro del área petrolera El Medanito, uno de los activos energéticos más sensibles de la provincia. A las 11 de la mañana, los presidentes de las comisiones de Hacienda y Presupuesto, Daniel Lovera, y de Asuntos Agrarios, Andrea Valderrama, convocaron a un nuevo plenario que promete ser decisivo para empezar a definir qué camino tomará el proyecto del Ejecutivo que propone que Pampetrol opere el yacimiento por un plazo de máxima de dos años.
La convocatoria llega después de una reunión maratónica que se extendió por casi cuatro horas y que dejó al descubierto no solo diferencias técnicas, sino también un fuerte trasfondo político y territorial. En ese encuentro, el intendente de 25 de Mayo, Leonel Monsalve, irrumpió con un pedido surgido en la localidad oesteña: un anteproyecto de licitación surgido de una asamblea local que pide acelerar una salida “construida entre todos”, poniendo en evidencia la presión social que se vive en la localidad petrolera.
El mensaje fue claro y cargado de tensión: sin inversión, no hay futuro para El Medanito. Monsalve advirtió que la falta de ofertas en el proceso licitatorio anterior no fue casualidad, sino consecuencia de condiciones poco atractivas para las empresas, con regalías altas y escasos incentivos. Pero además dejó al desnudo el costado más crudo del conflicto: el impacto social en 25 de Mayo, donde la caída de la actividad golpea directamente el empleo y obliga al municipio a contener una situación cada vez más delicada.
Del otro lado, hubo voces que marcaron diferencias conceptuales y técnicas, como la necesidad de no confundir inversión con tareas de mantenimiento, y también cuestionamientos políticos sobre los tiempos, la transparencia y el rol de Pampetrol. Incluso se coló un debate más profundo: si la salida debe ser inmediata vía licitación o si es necesario un esquema transitorio que garantice continuidad operativa mientras se ordena el proceso.
En ese cruce, Lovera dejó en claro que hay un consenso general sobre la necesidad de licitar el área, pero advirtió que el tiempo apremia: quedan apenas unos 80 días para el vencimiento de la concesión. Ese dato no es menor, porque condiciona toda la discusión y obliga a pensar no solo en el modelo de explotación a futuro, sino también en cómo evitar un vacío operativo que podría tener consecuencias económicas y laborales.
Mientras tanto, el proyecto del Ejecutivo para que Pampetrol tome el control por dos años aparece como una salida de contingencia que divide aguas. Para algunos es una herramienta necesaria para sostener la producción y el empleo; para otros, un parche que no resuelve el problema de fondo: la falta de un esquema de inversión robusto y competitivo.





