Buenos Aires (2b) – Según el Indec, la pobreza se situó en el 28,2% en el segundo semestre de 2025. Sin embargo, el informe elaborado por el Cedlas de la Universidad de La Plata, a cargo de los economistas Iván Albina, Leopoldo Tornarolli y Leonardo Gasparini, identifica tres mecanismos que habrían generado una «ilusión» de mejora más pronunciada de la que realmente perciben los hogares.
Las tres «trampas» de la medición actual
El Cedlas señala que variaciones tan abruptas (pasar del 52,9% al 31,6% en un año) no coinciden con la evolución del empleo o el gasto social. Los motivos técnicos son:
Desfasaje Temporal: En contextos de alta inflación, los ingresos que la gente declara en la encuesta suelen ser del mes anterior, pero el Indec los compara con el costo de la canasta del mes actual. Esto infló la pobreza a principios de 2024 y la «subestima» ahora.
Subreporte de Ingresos: El informe detectó que la encuesta (EPH) ahora capta ingresos que antes no veía, debido a cambios en el cuestionario. Esto hace parecer que la gente gana más, cuando en realidad solo se está midiendo mejor lo que ya ganaba.
Patrones de Consumo Obsoletos: El Indec usa una canasta basada en gastos de hace 20 años (2004). Si se actualizara a los consumos de 2018, donde los servicios y tarifas pesan mucho más, la pobreza sería 5 puntos más alta en todos los períodos.
Los datos corregidos
Al cruzar estas variables, la realidad social argentina muestra una cara mucho más austera:
Dato Indec (1er Sem. 2025): 31,6%.
Dato Cedlas (Corregido): 41,5%.
Conclusión: En lugar de caer 10 puntos porcentuales, la pobreza habría bajado solo 2 puntos reales desde fines de 2023.
Voces de alerta: UCA e Ieral
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, coincidió en la «paradoja» entre la estadística y el consumo real: «Estamos tan mal como cuando salimos de la pandemia», sentenció.
Por su parte, desde el Ieral y la consultora LCG advirtieron que el descenso de la pobreza podría estancarse. Los factores clave son una inflación que no perfora el 3% mensual, paritarias que cierran por debajo de ese número y un mercado laboral que muestra señales de fatiga, con una suba en la desocupación y una mayor demanda de empleo por parte de quienes ya tienen trabajo pero no llegan a fin de mes.





