Santa Rosa (2b) – La discusión por el financiamiento municipal en La Pampa escaló en las últimas horas a un cruce político de alto voltaje entre intendentes de la Unión Cívica Radical y distintos sectores del peronismo, con reproches cruzados que dejan al descubierto algo más que una diferencia de números: una disputa por el relato en medio de un escenario económico cada vez más ajustado.
Todo se disparó tras el encuentro de jefes comunales radicales en Alta Italia, donde plantearon un diagnóstico crítico sobre la situación financiera de los municipios y advirtieron sobre una supuesta “transferencia de responsabilidades sin recursos” desde la Provincia. El planteo, sin embargo, encontró una rápida y dura respuesta del oficialismo.
Una de las voces más filosas fue la de la diputada provincial Liliana Robledo, quien salió al cruce con un mensaje directo: “Los intendentes radicales se reunieron… pero se olvidaron de llevar los datos”. En esa línea, rechazó de plano la acusación de desfinanciamiento y enumeró una batería de obras, transferencias y programas que —según sostuvo— demuestran la presencia sostenida del Estado provincial en cada localidad.
Robledo detalló inversiones en viviendas, infraestructura, conectividad y asistencia directa, y remarcó que “la discusión tiene que ser seria y basada en números, no en consignas”. Además, apuntó a lo que considera una omisión deliberada del radicalismo: la falta de reclamos al Gobierno nacional por la caída de recursos. “El problema no es la falta de fondos, es la falta de coherencia”, disparó.
La respuesta no quedó solo en el plano legislativo. Desde la Línea Plural del peronismo santarroseño redoblaron la apuesta y acusaron a la UCR de construir un discurso “engañoso y parcial”, orientado —según señalaron— a reposicionarse políticamente de cara a futuras alianzas electorales. En ese sentido, sugirieron que el radicalismo busca dejar de ser “el furgón de cola” en acuerdos opositores, pero sin romper del todo con los espacios nacionales a los que, al mismo tiempo, evitan cuestionar.
El eje más sensible del contraataque peronista fue, justamente, el silencio frente a la gestión nacional. Allí apareció el nombre del presidente Javier Milei como telón de fondo de la disputa. Tanto la Línea Plural como el Consejo Local de Unidades Básicas coincidieron en que la crisis de recursos que atraviesan los municipios tiene un responsable claro: el ajuste nacional, la caída de la coparticipación y la paralización de la obra pública.
“Dicen preocuparse por los municipios, pero no dicen quién generó esta situación”, cuestionaron desde el Consejo, y fueron más allá: “No se puede denunciar en La Pampa lo que se vota en Buenos Aires”. La frase sintetiza el corazón del conflicto político: mientras los intendentes radicales apuntan a la Provincia, el peronismo les reprocha avalar en el Congreso las políticas que —afirman— explican el deterioro actual.
Incluso, desde el oficialismo provincial remarcaron que, pese a la caída de ingresos nacionales durante ocho meses consecutivos, las partidas a municipios no se recortaron, lo que buscan instalar como prueba de una política de “equidad sin distinción partidaria”.
En este contexto, el cruce deja de ser meramente técnico para transformarse en una disputa estratégica. De un lado, intendentes radicales que empiezan a levantar el tono frente a la Provincia en medio de una crisis que golpea sus gestiones. Del otro, un peronismo que intenta correr el eje hacia Nación y, al mismo tiempo, desnudar lo que considera contradicciones políticas del radicalismo.
La pelea, en definitiva, no es solo por los fondos: es por quién logra imponer la narrativa en un escenario donde la escasez ya no se puede disimular y donde cada actor empieza a posicionarse pensando en lo que viene.





