Buenos Aires (2b) – El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó su informe de gestión ante la Cámara de Diputados en un clima político cargado, atravesado por las denuncias sobre su patrimonio y las expectativas de la oposición de obtener respuestas concretas.
Sin embargo, uno de los puntos más sensibles quedó prácticamente sin contestar. En su informe escrito, el funcionario evitó brindar precisiones sobre su situación patrimonial y optó por escudarse en que se trata de un tema que está bajo investigación judicial, por lo que —según su postura— no corresponde que sea abordado en ese ámbito político.
La estrategia no fue improvisada. Desde el oficialismo ya habían anticipado que, ante preguntas vinculadas a su patrimonio, la línea sería no responder y remitir cualquier explicación a la Justicia, donde avanzan causas por presunto enriquecimiento ilícito.
El silencio sobre este punto clave tensionó aún más la previa de la sesión. La oposición había preparado miles de preguntas y tenía como eje central las inconsistencias en la evolución de sus bienes, en un contexto donde se investiga un incremento patrimonial significativo en poco tiempo.
Lejos de descomprimir, la decisión de no dar detalles alimentó las críticas. Distintos bloques consideraron que el informe perdió sustancia en uno de los temas más delicados y que el funcionario eludió una instancia institucional que justamente busca rendición de cuentas.
El episodio se da en medio de un escenario político complejo para el Gobierno de Javier Milei, que decidió respaldar públicamente a Adorni pese a las investigaciones en curso. La presencia del Presidente y del Gabinete en el Congreso fue leída como una señal de blindaje político.
Así, el debut de Adorni en Diputados dejó más interrogantes que certezas: cumplió con la formalidad del informe, pero evitó meterse en el tema que hoy concentra la mayor presión política y judicial.





