Santa Rosa (2b) – El Servicio Meteorológico Nacional atraviesa un fuerte conflicto laboral tras el anuncio de hasta 240 despidos, lo que derivó en un paro de actividades y protestas, incluida una jornada de reclamo en Plaza de Mayo. La medida genera preocupación no solo por la situación de los trabajadores, sino también por el posible impacto en un organismo clave para la seguridad y la economía del país.
Según explicó la comunicadora meteorológica Cindy Fernández, el plan oficial contempla desvinculaciones en etapas: unas 140 en mayo y el resto más adelante. El organismo depende del Ministerio de Defensa de la Nación Argentina y cumple funciones estratégicas como la elaboración de pronósticos, emisión de alertas tempranas y monitoreo constante de la atmósfera.
Fundado en 1872, el SMN es responsable de anticipar fenómenos como tormentas severas, olas de calor o frío, granizo y vientos intensos, además de generar información clave para sectores como la aviación, el agro, la energía y la gestión del agua.
El conflicto se da en un contexto de recorte presupuestario significativo. De acuerdo con datos oficiales, el organismo sufrió una caída del 43% en términos reales desde la asunción del gobierno de Javier Milei. A esto se suma una reducción sostenida del personal: de 1.162 trabajadores en 2023 a 987 en la actualidad.
Especialistas advierten que este ajuste podría tener consecuencias directas. Menos personal implica menor capacidad de observación, análisis y respuesta ante eventos climáticos. “Vamos a tener pronósticos y alertas más débiles”, alertó la meteoróloga Ana Saralegui, mientras que desde el Centro Argentino de Meteorólogos señalaron que el debilitamiento del organismo pone en riesgo la previsibilidad necesaria para múltiples actividades económicas.
Además, remarcan que el funcionamiento óptimo del SMN requiere al menos 1.200 trabajadores, un número que podría reducirse drásticamente si se concretan los despidos previstos.
En este escenario, el conflicto excede lo gremial y abre un debate más amplio sobre el rol del Estado en la prevención de desastres naturales y la importancia de sostener sistemas de alerta temprana en un contexto de creciente variabilidad climática.





