Buenos Aires (2b) – El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la inflación de marzo alcanzó el 3,4%, marcando una aceleración respecto a los meses previos y acumulando un 9,4% en lo que va de 2026.
El dato no sólo se ubicó por encima del umbral del 3% que el propio Gobierno buscaba perforar, sino que además representa el registro más alto desde marzo del año pasado. En ese sentido, introduce un ruido evidente en la narrativa oficial que proyecta una rápida desaceleración inflacionaria en el corto plazo.
Durante las semanas previas, distintas consultoras privadas habían anticipado cifras dispares. Mientras algunas estimaciones se ubicaban en torno al 2,7%, otras más cercanas al 3% advertían sobre el impacto de los precios regulados y aumentos estacionales, especialmente en educación. El número final terminó validando las previsiones más pesimistas.
Más allá del dato mensual, el foco del análisis económico se desplaza ahora hacia la inflación núcleo, que excluye componentes volátiles y permite observar la dinámica de fondo. Si bien algunos indicadores sugieren una leve moderación, el 3,4% de marzo pone en duda la velocidad del proceso desinflacionario.
El resultado también tensiona las proyecciones oficiales. El ministro de Economía, Luis Caputo, había sostenido que la inflación podría acercarse a niveles cercanos a cero hacia mediados de año. Sin embargo, la persistencia de registros por encima del 3% mensual obliga a recalibrar expectativas.





