General Pico (2bNorte) – La situación de Martín Villagrán, un hombre de 49 años con discapacidad física y mental, expone un cuadro extremo de vulnerabilidad en la ciudad. Actualmente se encuentra en situación de calle, a pesar de que existe una vivienda familiar en proceso de sucesión de la cual es copropietario junto a sus hermanos.
El caso fue dado a conocer por su hermano Juan Villagrán ante el medio En Boca de Todos HD, quien relató que la casa pertenecía a su padre y que ya se iniciaron los trámites legales correspondientes. Según explicó, ante la imposibilidad de alojarlo en su propio domicilio —donde conviven menores— decidieron que Martín habitara esa vivienda.
Sin embargo, la situación se desbordó cuando el propio Martín permitió el ingreso de otras personas al inmueble. “Vio gente que necesitaba un lugar y les prestó la casa para compartir”, contó Juan. Con el tiempo, esas personas terminaron expulsándolo. “Lo sacaron de su propia casa”, denunció.
De acuerdo con su testimonio, ya se realizaron presentaciones ante la Justicia, pero no hubo soluciones concretas. “La policía está atada de manos porque depende de un fiscal. Me dicen que legalmente no se puede hacer nada”, afirmó.
Mientras tanto, la realidad de Martín es crítica. “Está durmiendo en las vías del tren, a la intemperie, con frío y lluvia”, señaló su hermano, quien además aseguró que le robaron la tarjeta con la que percibe asistencia alimentaria. Debido a su condición, Martín tiene serias dificultades para comunicarse y defenderse.
El hombre es conocido en la zona céntrica por realizar changas como limpiavidrios, especialmente en inmediaciones del supermercado La Anónima. Su estado de salud genera preocupación: “Es un esqueleto caminando, necesita atención médica urgente”, describió Juan.
También se conoció que en su momento se inició un proceso de curatela y un juicio por insanía, pero no prosperaron. Con el correr del tiempo, Martín sufrió graves lesiones físicas tras una caída, sin que se activaran mecanismos de contención adecuados.
Juan Villagrán remarcó que no cuenta con herramientas para asistirlo directamente, ya que también atraviesa una situación personal compleja tras un accidente laboral que lo dejó sin empleo y con problemas de salud.
Además, cuestionó la falta de articulación entre organismos estatales: “Voy a Defensoría y me mandan a Fiscalía; en Fiscalía me dicen que vuelva a Defensoría; en Asistencia Social dicen que no tienen injerencia”, detalló.
El caso deja en evidencia las dificultades del sistema para dar respuesta a situaciones de alta vulnerabilidad, donde confluyen problemas de salud mental, falta de contención social y trabas judiciales, con una persona que hoy permanece en la calle pese a contar con un derecho sobre una vivienda.





