Santa Rosa y Buenos Aires (2b) – La comunidad universitaria volverá a movilizarse este martes en una nueva Marcha Federal Universitaria contra el gobierno de Javier Milei, en medio de un escenario de creciente conflicto por el ajuste presupuestario sobre universidades nacionales, hospitales universitarios y el sistema científico.
La protesta tendrá su principal concentración en Plaza de Mayo y contará con el respaldo de rectores, docentes, estudiantes, gremios y una amplia articulación política opositora que incluye al peronismo, sectores del radicalismo, la CGT, las CTA y organizaciones de izquierda.
La convocatoria se transformó en la cuarta gran marcha universitaria desde el inicio de la gestión libertaria y aparece atravesada por un reclamo central: la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso y todavía resistida judicialmente por el Gobierno nacional.
Según el Consejo Interuniversitario Nacional, las transferencias reales a las universidades cayeron un 45,6% desde 2023, afectando salarios docentes, programas académicos, becas, investigación e infraestructura.
El conflicto se profundizó además tras conocerse un nuevo recorte presupuestario impulsado por el Ministerio de Economía para sostener el superávit fiscal. La medida redujo partidas destinadas a obras universitarias y programas educativos por más de 78 mil millones de pesos.
Otro de los puntos críticos pasa por la situación de los hospitales universitarios dependientes de la Universidad de Buenos Aires. Sus autoridades advirtieron que, sin nuevas transferencias, podrían enfrentar serias dificultades operativas en pocas semanas.
En paralelo, la marcha adquirió fuerte volumen político. El gobernador bonaerense Axel Kicillof confirmó su participación junto al Movimiento Derecho al Futuro, mientras que también movilizarán sectores de La Cámpora, el Frente Renovador y la Unión Cívica Radical.
La UCR difundió además un comunicado convocando a movilizar “en defensa de la educación y de las instituciones de la democracia”, marcando otra señal de distanciamiento político respecto del oficialismo libertario.
Desde el Gobierno nacional, en tanto, sostienen que las protestas tienen una fuerte impronta partidaria y aseguran que el conflicto universitario es utilizado por sectores opositores para erosionar políticamente a la administración libertaria.
La protesta se desarrollará además en un contexto donde el ajuste sobre educación, ciencia y salud comienza a consolidarse como uno de los principales focos de conflictividad social para el gobierno de Milei.





