Santa Rosa (2b) – La profundización de la crisis que atraviesan los comercios y las pequeñas y medianas empresas volvió a encender el debate sobre las responsabilidades de los distintos niveles del Estado. Luego del informe difundido por la Cámara de Comercio, Industria y Producción de La Pampa, que advirtió sobre la caída de ventas, el deterioro de la rentabilidad y las dificultades para sostener la actividad, el ministro de Hacienda y Finanzas, Guido Bisterfeld, aseguró que la Provincia comparte la preocupación del sector y apuntó directamente contra las políticas económicas del Gobierno nacional.
“El informe refleja una realidad preocupante que el Gobierno Provincial no desconoce ni minimiza”, sostuvo el funcionario, quien remarcó que la administración pampeana continuará acompañando al sector privado a través de distintas herramientas de financiamiento, incentivos al consumo y programas de promoción económica.
Sin embargo, Bisterfeld advirtió que existen límites claros para la intervención provincial cuando las principales variables económicas dependen de decisiones tomadas en Buenos Aires.
“La recuperación del comercio, las PyMEs y el empleo requiere un contexto macroeconómico previsible, reglas claras, financiamiento accesible y un mercado interno dinámico. Son condiciones que hoy están ausentes y cuya reconstrucción depende fundamentalmente de las decisiones que se adopten desde la Nación”, afirmó.
El ministro describió un escenario marcado por la retracción del consumo, la caída de las ventas y las crecientes dificultades para sostener la cadena de pagos. Para el Gobierno provincial, la situación no es producto de factores locales sino de un modelo económico nacional que, según sostienen, redujo el poder adquisitivo de trabajadores, jubilados y familias.
“La caída del consumo, el deterioro de las ventas y la incertidumbre que atraviesan los comercios son consecuencias directas de políticas económicas que han debilitado el mercado interno”, señaló.
En ese marco, defendió el rol que viene desempeñando el Estado provincial para amortiguar el impacto de la crisis. Destacó especialmente las promociones impulsadas por el Banco de La Pampa, las líneas de crédito con tasas subsidiadas, los beneficios fiscales y los programas destinados a incentivar la actividad económica.
“Mientras la Nación desmantela programas de apoyo a la producción, paraliza la obra pública y abandona herramientas de promoción económica, la Provincia mantiene una presencia activa y permanente junto a los sectores productivos, comerciales e industriales”, sostuvo.
Las declaraciones llegan en un momento de fuerte preocupación dentro del sector empresario pampeano. Los comerciantes vienen alertando sobre una caída sostenida del consumo, aumento de costos operativos y dificultades para sostener el nivel de empleo, una situación que se replica en gran parte del país.
Bisterfeld también aprovechó para lanzar una crítica política hacia algunos representantes pampeanos en el Congreso Nacional. Sin mencionarlos directamente, cuestionó a quienes respaldan iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional que, según su visión, terminan perjudicando a la economía provincial.
“Muchas veces tenemos que dar esta batalla en soledad. Incluso hay dirigentes que terminan acompañando medidas que perjudican los intereses de sus propios comprovincianos”, expresó.
Pese al escenario adverso, el funcionario ratificó que la Provincia continuará trabajando junto a las cámaras empresarias y los distintos actores económicos para encontrar herramientas que permitan sostener la actividad.
“La Pampa mantiene equilibrio fiscal, cumple con sus obligaciones y sigue destinando recursos para acompañar a quienes producen, invierten y generan trabajo. Esa fortaleza financiera no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para amortiguar los efectos de una crisis que tiene origen fuera de nuestras fronteras provinciales”, concluyó.





