Buenos Aires (2b) – La crisis económica sigue mostrando efectos concretos en distintos sectores de la actividad privada pampeana. Esta vez, el impacto llegó al Hotel Mercure de Santa Rosa, uno de los establecimientos más importantes de la ciudad, que decidió reducir áreas de funcionamiento, cerrar su restaurante y achicar su planta de trabajadores ante la fuerte caída de la actividad.
La situación fue confirmada por la secretaria general de UTHGRA La Pampa, Graciela Ortiz en dialogo con Radio Kermés, quien advirtió que el turismo y la gastronomía atraviesan uno de los escenarios más complejos de los últimos años, golpeados por la retracción del consumo y la pérdida del poder adquisitivo.
Según explicó la dirigente sindical, el hotel ofreció retiros voluntarios a parte de su personal y alrededor de la mitad de los trabajadores dejó de cumplir funciones en el establecimiento. Además, una parte del edificio fue cerrada para reducir costos operativos.
“El turismo es uno de los sectores más afectados. Cuando el dinero no alcanza, lo primero que se resigna es una salida, una cena o una escapada de fin de semana”, señaló Ortiz al describir el contexto que atraviesa la actividad.
La caída de la demanda también impactó directamente en el restaurante del hotel, que dejó de funcionar por la falta de clientes. “Había muchas personas que iban a almorzar o cenar sin estar alojadas y eso prácticamente desapareció. Hoy trabajan con unos pocos desayunos diarios y la actividad es mínima”, explicó.
Actualmente, el establecimiento mantiene en funciones a cerca de una docena de empleados, distribuidos entre recepción, cafetería, conserjería y tareas generales. Algunos de los trabajadores desvinculados fueron reubicados en otras unidades empresariales vinculadas al grupo.
Una postal que se repite
Desde UTHGRA sostienen que la situación del Mercure no es un caso aislado. La actividad hotelera y gastronómica registra una fuerte caída en toda la provincia.
Ortiz indicó que La Pampa históricamente se beneficiaba del movimiento de viajeros que transitaban hacia la Patagonia, pero ese flujo disminuyó de manera considerable durante los últimos meses. A la vez, los restaurantes también sufren una baja pronunciada en la cantidad de clientes.
“Locales que antes trabajaban con más de 90 cubiertos los fines de semana hoy apenas llegan a la mitad. Durante la semana la actividad está muy por debajo de los niveles habituales”, sostuvo.
La dirigente gremial vinculó el fenómeno con el deterioro general de la economía y la reducción del ingreso disponible de las familias. “Hay menos trabajo, menos circulación de dinero y eso se refleja inmediatamente en sectores como el nuestro”, afirmó.
Reclamos por los salarios
Ortiz también cuestionó la situación salarial de los trabajadores gastronómicos y hoteleros. Señaló que los acuerdos paritarios alcanzados por el sector no logran trasladarse plenamente a los ingresos debido a las limitaciones impuestas desde el Gobierno nacional.
Según indicó, la pérdida del poder adquisitivo complica aún más la recuperación de una actividad que depende directamente del consumo interno.
Mientras tanto, el cierre parcial del Mercure se convierte en una señal de alerta para un sector que observa con preocupación la caída sostenida de la demanda y que teme que la crisis continúe profundizándose durante los próximos meses.





