Santa Rosa (2b) – En medio de una de las cosechas más importantes de los últimos años, un dato encendió las alarmas en el mercado granario: los productores argentinos tienen comercializado a precio menos del 10% de las cerca de 50 millones de toneladas de soja producidas en la actual campaña. La cifra fue revelada por el analista y vicepresidente de A3 Mercados, Andrés Ponte, quien admitió que el nivel de retención resulta “sorprendente” incluso para los operadores del sector.
La situación ocurre en un contexto particular. Mientras el Gobierno nacional sostiene una política de estabilidad cambiaria y confirmó que una eventual reducción de retenciones para la soja recién comenzará en 2027, gran parte de los productores decidió esperar antes de desprenderse de la mercadería.
Para Ponte, la explicación principal pasa por las expectativas. La soja sigue funcionando como reserva de valor y muchos productores consideran que el tipo de cambio actual no refleja la competitividad que necesita el sector exportador. En otras palabras, esperan una mejora futura del dólar o una recuperación de los precios internacionales antes de vender.
La cautela contrasta con la magnitud de la cosecha. Argentina volvió a ubicarse en torno a las 50 millones de toneladas de producción, un volumen que en condiciones normales suele traducirse en una fuerte corriente de ventas y liquidación de divisas. Sin embargo, este año el ritmo comercial avanza mucho más lento de lo habitual.
El comportamiento del productor también está influenciado por las señales oficiales. El presidente Javier Milei anunció recientemente una reducción de retenciones para trigo y cebada desde junio, mientras que para la soja se planteó un esquema gradual recién a partir de enero de 2027.
En el mercado advierten que la estrategia no está exenta de riesgos. Si bien la expectativa de una mejora cambiaria puede resultar atractiva, también existe la posibilidad de que una mayor oferta global o nuevas bajas en los precios internacionales terminen perjudicando a quienes decidan esperar demasiado tiempo para vender.
La retención de soja no es un dato menor para la economía argentina. El complejo sojero continúa siendo la principal fuente de ingreso de divisas del país y cada demora en la comercialización impacta directamente sobre el flujo de dólares que necesita la economía. Mientras tanto, el Gobierno sigue de cerca el comportamiento del sector y los productores mantienen una apuesta silenciosa: conservar los granos hoy con la expectativa de obtener mejores condiciones mañana.





