Santa Rosa (2b) – La polémica por el proyecto inmobiliario que impulsa el Santa Rosa Rugby Club en la zona de recarga del acuífero Santa Rosa-Anguil sumó un nuevo capítulo. A horas de la audiencia pública convocada por la Municipalidad, el Colegio de Arquitectos de La Pampa se pronunció en contra de la iniciativa y advirtió sobre las consecuencias que podría generar para el principal reservorio de agua potable de la capital provincial.
La entidad profesional cuestionó la posibilidad de habilitar urbanizaciones en un área considerada estratégica para la recarga hídrica y alertó que avanzar con el emprendimiento podría generar un «pasivo ambiental y sanitario incalculable».
La intervención del Colegio de Arquitectos no es un dato menor. Hasta ahora las críticas habían surgido principalmente desde organizaciones ambientalistas, vecinos autoconvocados, especialistas en recursos hídricos y sectores de la oposición política. Con este pronunciamiento, el rechazo suma una voz técnica vinculada directamente al planeamiento urbano y territorial.
El posicionamiento aparece además en un contexto donde el debate dejó de centrarse exclusivamente en un desarrollo privado para transformarse en una discusión más amplia sobre el modelo de crecimiento de Santa Rosa y los límites de la expansión urbana.
Un conflicto que escala. La audiencia pública llega precedida por una seguidilla de pedidos de suspensión o postergación.
Primero fueron organizaciones ambientales y vecinos quienes reclamaron más tiempo para analizar la documentación técnica. Luego se sumó la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), una de las entidades ambientalistas más importantes del país, que solicitó reprogramar la convocatoria para garantizar una mayor participación ciudadana y advirtió sobre la importancia estratégica del acuífero.
Ahora el Colegio de Arquitectos agrega otro elemento de presión institucional sobre el municipio y sobre los concejales que eventualmente deberán intervenir en el proceso.
La batalla política. Detrás de la discusión ambiental también aparece una fuerte disputa política.
El principal impulsor del proyecto es el Santa Rosa Rugby Club, que busca avanzar con un desarrollo inmobiliario en el sector conocido como AUF 9B. El emprendimiento requiere modificaciones normativas y autorizaciones especiales porque se encuentra dentro de una zona especialmente sensible desde el punto de vista hídrico.
En la vereda opuesta se ubican concejales de la oposición, organizaciones ambientales, profesionales y vecinos que consideran que el loteo abriría un precedente peligroso para futuras urbanizaciones sobre áreas de protección.
Por eso la audiencia pública es observada como mucho más que una instancia administrativa. Lo que está en juego es si Santa Rosa mantiene el criterio histórico de protección sobre la zona de recarga del acuífero o habilita excepciones que podrían modificar para siempre la relación entre desarrollo urbano y preservación ambiental.
La incorporación del Colegio de Arquitectos al bloque de cuestionamientos fortalece el argumento de quienes sostienen que el proyecto no enfrenta solamente objeciones ideológicas o políticas, sino también reparos técnicos de sectores especializados en planificación territorial.
Y ocurre justo cuando el debate entra en su etapa decisiva. Porque más allá de lo que ocurra en la audiencia, la discusión terminará inevitablemente en el terreno político: la decisión final dependerá de si las autoridades municipales y los concejales están dispuestos a avanzar sobre una zona que abastece de agua a miles de santarroseños pese a las advertencias que se acumulan desde distintos ámbitos.





