Buenos Aires (2b) – La sesión especial convocada por bloques opositores en la Cámara de Diputados para impulsar la interpelación y una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fracasó este martes por falta de quórum. Con 117 legisladores presentes, doce menos de los 129 necesarios, el oficialismo consiguió desactivar una discusión que buscaba acelerar el tratamiento de los expedientes vinculados al funcionario.
La caída de la sesión fue resultado de un acuerdo previo entre La Libertad Avanza y bloques aliados, entre ellos sectores del PRO, la UCR, el MID e Innovación Federal, para trasladar el debate a la Comisión de Asuntos Constitucionales, que fue convocada para el próximo 30 de junio.
La maniobra permitió al Gobierno evitar una votación en el recinto y ganar tiempo frente a los cuestionamientos que enfrenta Adorni por el crecimiento de su patrimonio y por las inconsistencias denunciadas en sus declaraciones juradas. Desde la oposición señalaron que el pase a comisión le otorga al oficialismo control sobre los tiempos parlamentarios y dificulta cualquier avance rápido hacia una interpelación.
Entre los presentes estuvieron la mayoría de los diputados de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica, parte de Provincias Unidas, Miguel Pichetto, Marcela Pagano y Karina Banfi. En contraste, se ausentaron legisladores de bloques que habían anticipado su respaldo a la estrategia oficialista.
Tras la caída de la sesión, distintos referentes opositores cuestionaron con dureza a quienes no dieron quórum. El diputado Nicolás del Caño sostuvo que existe una “complicidad muy clara” para proteger al jefe de Gabinete, mientras que Germán Martínez advirtió sobre el deterioro de la credibilidad institucional cuando los bloques “dicen una cosa y hacen otra” dentro del Congreso.
Por su parte, Marcela Pagano afirmó que la sesión buscaba “levantar la vara moral” de la política y acusó de encubrir la corrupción a quienes decidieron no participar. En la misma línea, Pablo Juliano cuestionó especialmente a sectores de la UCR por haber contribuido a frustrar el debate.
Con el respaldo de sus aliados parlamentarios, el Gobierno logró por ahora blindar a Adorni y postergar una discusión que la oposición intentaba instalar en el recinto. El próximo capítulo se trasladará a las comisiones, donde el oficialismo cuenta con mayores herramientas para administrar el ritmo del tratamiento legislativo.





