Santa Rosa (2b) – Con un fuerte trasfondo político, ambiental y urbanístico, comenzó este martes la audiencia pública convocada para analizar el proyecto de urbanización impulsado por el Fideicomiso Santa Rosa Rugby sobre una zona vinculada al acuífero Santa Rosa-Anguil-Catriló, la principal reserva de agua subterránea que abastece a la capital pampeana.
La audiencia llega precedida por semanas de controversias, advertencias técnicas y reclamos de organizaciones sociales, ambientales y sindicales que intentaron frenar o postergar el proceso al considerar insuficiente el tiempo de debate y cuestionar las condiciones de participación ciudadana.
El proyecto prevé habilitar 171 lotes residenciales en tierras vinculadas al Santa Rosa Rugby Club, dentro de una iniciativa inmobiliaria que requiere modificaciones urbanísticas y que se ubica en una zona considerada sensible por su relación con la recarga del acuífero.
La presión para postergar la audiencia. La discusión escaló en los últimos días cuando distintas organizaciones solicitaron formalmente aplazar la audiencia. La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), integrante del Observatorio de Escazú, reclamó que el proceso fuera «abierto e inclusivo» y pidió cambiar la fecha para garantizar una mayor participación ciudadana. Entre los argumentos planteados figuró incluso la coincidencia con un partido de la Selección Argentina en el Mundial, lo que —según la entidad— podía afectar la concurrencia de vecinos e instituciones interesadas.
En la misma línea se pronunciaron la Mesa Intersindical y la Fundación Chadileuvú, que cuestionaron tanto la fecha elegida como algunos requisitos establecidos para participar de la audiencia. Desde el sindicalismo incluso calificaron algunas exigencias como «ridículas» y solicitaron suspender el proceso hasta garantizar una participación más amplia.
Sin embargo, ni el Concejo Deliberante ni el Ejecutivo municipal modificaron el cronograma previsto y la audiencia comenzó este martes con una agenda de tres jornadas y 18 expositores inscriptos.
Un proyecto que ya excede lo urbanístico. Aunque formalmente se trata de una discusión sobre una rezonificación y una urbanización privada, el expediente se convirtió en uno de los debates ambientales más importantes de los últimos años en Santa Rosa.
La principal preocupación gira en torno a la eventual afectación del acuífero Santa Rosa-Anguil, considerado estratégico para el abastecimiento de agua potable de la ciudad. Por esa razón, el propio Código Urbano Ambiental exige la realización de una audiencia pública antes de cualquier decisión definitiva.
Por un lado, los impulsores del proyecto sostienen que el desarrollo contempla criterios de sustentabilidad, uso racional del agua, energías renovables y sistemas propios de tratamiento de efluentes. Además, aseguran que el loteo permitirá ordenar el crecimiento urbano en un sector históricamente relegado.
Por el otro, organizaciones ambientales, especialistas y sectores sociales advierten que cualquier intervención sobre una zona de recarga del acuífero debe analizarse con extrema cautela, debido a los riesgos potenciales de contaminación y al impacto que podría generar sobre una reserva hídrica fundamental para el futuro de la ciudad.
El expediente también empezó a ordenar alineamientos políticos. El proyecto llegó al recinto con despacho favorable de la comisión de Planeamiento del Concejo Deliberante, donde el oficialismo del Frejupa acompañó la iniciativa. Mientras tanto, desde el Ejecutivo municipal intentan mantener una posición intermedia. El intendente Luciano di Nápoli aseguró que la prioridad es proteger el recurso hídrico y dejó una definición que será observada con atención cuando llegue el momento de votar.
«Si una vez realizada la audiencia y habiendo escuchado a los expositores técnicos nos quedan dudas sobre el futuro del acuífero, nuestra posición va a ser no aprobar el cambio de zonificación. Y por consiguiente, no aprobar el loteo. El agua de los santarroseños está primero», afirmó.
Tres días que pueden marcar el futuro de la ciudad. Durante las tres jornadas expondrán funcionarios provinciales, representantes del fideicomiso, geólogos, organizaciones ambientalistas, dirigentes gremiales, especialistas universitarios y referentes de distintas instituciones.
Más allá de que la audiencia no tiene carácter vinculante, el proceso aparece como un punto de inflexión para definir cómo crecerá Santa Rosa en las próximas décadas y hasta dónde la necesidad de nuevos desarrollos urbanos puede convivir con la protección de uno de los recursos naturales más sensibles de la provincia.
Lo que comenzó como un proyecto inmobiliario de 171 lotes terminó convirtiéndose en una discusión mucho más profunda: quién decide sobre el territorio, cómo se protege el agua y qué modelo de ciudad quiere construir Santa Rosa hacia el futuro.





