Buenos Aires (2b) – El presidente Javier Milei avanza en una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) con el objetivo de restituir como misión principal de la entidad la preservación del valor de la moneda, dejando atrás el esquema vigente desde 2012, impulsado durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.
La iniciativa fue confirmada por el propio mandatario durante un encuentro con diputados y senadores nacionales de La Libertad Avanza, donde adelantó que ya trabaja en el proyecto junto al ministro de Economía, Luis Caputo; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
Según trascendió del encuentro, Milei cuestionó especialmente el artículo 3 de la actual Carta Orgánica, que define los objetivos de la autoridad monetaria. «Es un espanto», afirmó el Presidente sobre esa redacción y anticipó su intención de «sacar toda la porquería que hizo Mercedes Marcó del Pont», quien presidía el Banco Central cuando se modificó la ley en 2012.
Volver al esquema anterior. Hasta esa reforma, la legislación establecía que la función «primaria y fundamental» del Banco Central era preservar el valor de la moneda. La modificación impulsada por el kirchnerismo amplió ese mandato y dispuso que el organismo debía «promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social». Para la administración libertaria, esa ampliación permitió justificar una mayor asistencia financiera al Tesoro y debilitó la independencia del Banco Central.
El objetivo ahora es volver a un esquema donde la prioridad institucional sea combatir la inflación y limitar el financiamiento monetario del déficit fiscal.
También buscan limitar el financiamiento al Tesoro. La reforma no se limitaría al artículo 3. El Gobierno también pretende revisar otros cambios introducidos en 2012, entre ellos los mecanismos que ampliaron la posibilidad de otorgar adelantos transitorios al Tesoro Nacional.
Desde la Casa Rosada sostienen que esas modificaciones facilitaron durante la última década la emisión monetaria para financiar el gasto público y contribuyeron al proceso inflacionario.
En contraste, el oficialismo asegura que desde diciembre de 2023 el Banco Central dejó de asistir financieramente al Tesoro, en línea con la política de equilibrio fiscal.
El antecedente del FMI. La discusión sobre la Carta Orgánica ya había aparecido en la segunda revisión del programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En ese documento, el organismo recomendó avanzar, una vez consolidada la estabilización macroeconómica, en una reforma destinada a fortalecer la independencia del Banco Central, mejorar su gobernanza y reforzar los límites al financiamiento monetario del Estado.
Hasta hace pocas semanas, el propio Gobierno consideraba que esa modificación no era una prioridad inmediata. Sin embargo, la decisión política de Milei aceleró los tiempos y el proyecto comenzó a tomar forma.
Debate entre economistas. El economista Claudio Caprarulo, director de Analytica, consideró que fortalecer la institucionalidad del Banco Central constituye una señal positiva, aunque relativizó el impacto práctico del cambio. Según señaló, las medidas orientadas a mejorar la transparencia y la independencia del organismo son importantes, pero modificar el artículo 3 tendría principalmente un efecto institucional y simbólico, sin cambios inmediatos sobre la política monetaria o las expectativas económicas.
En una línea distinta, el economista Orlando Ferreres sostuvo que recuperar un mandato centrado exclusivamente en preservar el valor de la moneda contribuiría a consolidar el proceso de desinflación iniciado por el Gobierno.
La reforma se enmarca en la estrategia económica de la administración Milei, basada en el equilibrio fiscal, el fin de la emisión para financiar al Tesoro y el fortalecimiento institucional del Banco Central como uno de los pilares para sostener la baja de la inflación.





