Buenos Aires (2b) – El debate sobre el tipo de cambio volvió al centro de la escena luego de las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien mencionó un dólar de $1.800 como una referencia para el futuro. A partir de ese planteo, un informe publicado por Perfil reveló que distintos sectores empresarios consideran que ese nivel del dólar permitiría recuperar competitividad para exportar, aunque otros advierten que una devaluación de esa magnitud tendría un fuerte impacto sobre la inflación y el consumo.
Según el artículo firmado por la periodista Eugenia Muzio, el sector privado se encuentra dividido. Mientras el agro y buena parte de la industria sostienen que el actual tipo de cambio genera un atraso cambiario que perjudica las exportaciones, empresas ligadas al consumo masivo y la construcción consideran que una suba brusca del dólar afectaría aún más la demanda interna.
De acuerdo con el informe, el Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) muestra un deterioro de la competitividad argentina respecto de comienzos de año, lo que alimenta el reclamo de los sectores exportadores.
En el caso del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), los cálculos indican que para recuperar los niveles de competitividad de 2018 el dólar debería ubicarse en torno a los $1.920. En la industria manufacturera, empresarios consultados por Perfil afirmaron que un tipo de cambio cercano a $1.800 sería el piso necesario para mejorar la competitividad, mientras que algunos incluso mencionaron un escenario ideal de $2.000.
El informe también remarca que muchas empresas enfrentan una combinación de costos internos crecientes, tarifas más altas, menor consumo y apertura de importaciones, factores que presionan sobre la rentabilidad y las inversiones.
En contraste, compañías del rubro alimenticio y del consumo masivo consideran que el dólar debería acompañar la inflación sin un salto abrupto. Según esa visión, un tipo de cambio de alrededor de $1.640 sería más consistente con la evolución de los precios y evitaría un mayor deterioro del poder adquisitivo.
Desde la construcción, en tanto, sostienen que la recuperación del sector depende más del acceso al crédito hipotecario que de una devaluación, por lo que un dólar a $1.800 no sería una solución para la actividad.
Por último, Perfil señala que en la City porteña las declaraciones de Ravier fueron interpretadas como un error en el manejo de las expectativas. Operadores financieros recordaron que el dólar aún tiene margen para moverse dentro de la banda de flotación establecida por el Banco Central, cuyo techo ronda los $1.840, y recomendaron al Gobierno evitar instalar nuevos debates sobre el tipo de cambio.
Posteriormente, el propio Adrián Ravier aclaró que su referencia a un dólar de $1.800 apuntaba a un escenario preelectoral de 2027 y no a una proyección para el corto plazo.





