Santa Rosa (2b) – La nueva concesión de la Ruta Nacional 5 confirmó la continuidad del esquema de peajes, aunque volvió a dejar afuera una de las obras más reclamadas por las provincias de Buenos Aires y La Pampa: la construcción de la autovía. El pliego licitatorio contempla tareas de mantenimiento, rehabilitación y explotación del corredor, pero no incorpora la duplicación de calzada que desde hace años reclaman municipios, transportistas y sectores productivos.
La definición genera preocupación especialmente en un corredor estratégico para el centro del país. La Ruta 5 une el oeste bonaerense con La Pampa y constituye uno de los principales accesos terrestres a Santa Rosa, además de formar parte del circuito logístico que conecta la producción agropecuaria y el creciente movimiento vinculado a Vaca Muerta con los puertos del sur bonaerense.
La concesión prevé que los usuarios continúen pagando peajes mientras la empresa adjudicataria deberá garantizar el mantenimiento, la conservación y algunas mejoras operativas del corredor. Sin embargo, el proyecto no establece plazos ni financiamiento para avanzar con la transformación de la ruta en autovía, una obra anunciada en distintas oportunidades pero que nunca logró completarse más allá de algunos tramos.
La ausencia de esa inversión cobra mayor relevancia en un contexto donde distintos informes nacionales advierten que la infraestructura vial se convirtió en uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento económico. El aumento proyectado del transporte de cargas impulsado por Vaca Muerta, la minería y el agro exige corredores más seguros y con mayor capacidad, mientras varias rutas nacionales muestran un fuerte deterioro.
Para La Pampa, la discusión excede la Ruta 5. La provincia ocupa una posición estratégica en la conexión entre la Cuenca Neuquina y el puerto de Bahía Blanca. Los corredores de las rutas nacionales 35 y 151 concentran buena parte del tránsito pesado vinculado al desarrollo energético de Vaca Muerta, un flujo que continuará creciendo durante la próxima década.
La decisión de avanzar con una concesión basada en mantenimiento y peajes, sin incorporar obras de ampliación de capacidad, reabre el debate sobre el modelo de infraestructura que necesitará el país para acompañar el desarrollo de sus principales actividades exportadoras. Mientras tanto, la autovía de la Ruta 5 continúa siendo una promesa pendiente para miles de usuarios que diariamente recorren uno de los corredores más importantes del centro argentino.





