Buenos Aires (2b) – El entramado empresarial argentino continúa mostrando señales de deterioro. Entre enero y abril de 2026 desaparecieron de los registros oficiales 5.654 empresas que contaban con al menos un trabajador declarado, una cifra que eleva a 28.262 la cantidad de firmas que dejaron de operar con personal registrado desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei.
Los datos corresponden al Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT), que releva a los empleadores con trabajadores registrados. Solo durante abril dejaron de figurar 1.814 empresas, lo que representó una caída mensual del 0,37%.
El proceso de cierre se aceleró durante marzo y abril. En apenas esos dos meses se registraron 3.825 bajas, es decir, casi dos tercios del total de empresas perdidas durante el primer cuatrimestre del año.
La reducción del número de empresas también impactó sobre el empleo registrado. Desde diciembre de 2023 se perdieron 341.396 puestos de trabajo formal, según los datos oficiales. Las pequeñas y medianas empresas son las más afectadas por este escenario, marcado por la caída del consumo, las dificultades para acceder al crédito y el incremento de la morosidad.
Aunque distintos sectores reconocen que la inflación se desaceleró y que algunas variables macroeconómicas muestran mayor estabilidad, sostienen que esa mejora todavía no se traduce en una recuperación de la actividad económica ni de las ventas.
Reclamos del sector pyme. Entre las principales demandas de las pymes aparecen la necesidad de acceder a financiamiento con tasas más bajas, medidas para estimular el consumo y una reducción de la carga tributaria nacional, provincial y municipal.
En ese contexto, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reclamó alivio fiscal para las firmas de menor tamaño. Paralelamente, la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) lanzó un plan para regularizar deudas impositivas en hasta 18 cuotas, aunque desde el sector consideran que la medida resulta insuficiente frente a la magnitud de la crisis.
Cómo se elaboran los datos. El Sistema de Riesgos del Trabajo registra a los empleadores que tienen trabajadores declarados, aunque no determina de manera específica si una empresa desaparece por cierre definitivo, por una reducción de personal o por un cambio de categoría.
Muchas firmas atraviesan previamente procesos de achicamiento, jubilaciones, retiros voluntarios, suspensiones o despidos antes de dejar de figurar como empleadoras.
Pese a esas limitaciones metodológicas, la evolución de los registros refleja una tendencia sostenida de disminución tanto del número de empresas con empleados como del trabajo formal, con una marcada aceleración durante los últimos meses.
Mientras las grandes compañías cuentan con mayores herramientas financieras para afrontar períodos de retracción económica, las pequeñas y medianas empresas siguen siendo las más expuestas a la caída del consumo, el alto costo del financiamiento y la acumulación de obligaciones impositivas.





