Buenos Aires (2b) – Las fintech y las billeteras virtuales quedaron en el centro de la discusión por el fuerte aumento del endeudamiento de las familias argentinas. El crecimiento de la morosidad, las altas tasas de los préstamos digitales y la facilidad para acceder al crédito pusieron al sector bajo la lupa, mientras las empresas buscan despegarse de la responsabilidad por el deterioro general del sistema.
El fenómeno tiene una dimensión inédita. Según datos difundidos por el sector, más de 10 millones de personas tienen actualmente algún crédito fintech, de las cuales unos 3,8 millones no cuentan con financiamiento bancario tradicional. En pocos años, las plataformas digitales pasaron de ser una alternativa marginal a convertirse en uno de los principales canales de acceso al crédito para los hogares.
Pero esa expansión también vino acompañada por un fuerte incremento de la morosidad. Un informe del sistema financiero mostró que la irregularidad en fintech y billeteras virtuales llegó al 29,6% en mayo de 2026, muy por encima de los niveles registrados anteriormente y también superior a la mora del crédito bancario.
El dato es particularmente significativo porque buena parte de los usuarios de estas plataformas pertenece a sectores que tienen mayores dificultades para acceder a los bancos. Los préstamos fintech suelen ser de montos mucho menores que los bancarios: el crédito promedio ronda los $540.000, frente a unos $4,1 millones en el sistema bancario, según datos difundidos por la Cámara Argentina Fintech y el ITBA.
Las fintech se defienden
Frente a las críticas por el crecimiento de la mora y las tasas de interés, la Cámara Argentina Fintech salió a marcar distancia y sostuvo que el problema no puede atribuirse exclusivamente a las empresas digitales.
Según un informe de Analytica citado por la entidad, las fintech concentran el 16,3% del stock de crédito familiar en situación irregular, mientras que los bancos tradicionales representan el 63,3%. El resto corresponde a otros proveedores de financiamiento.
Desde el sector sostienen además que las fintech ampliaron el acceso al crédito formal para millones de personas que antes no tenían posibilidades de conseguir financiamiento bancario.
La explicación también apunta al costo de fondeo. A diferencia de los bancos, las fintech no cuentan con depósitos de sus clientes como principal fuente barata de financiamiento y deben recurrir a fondos propios, al mercado de capitales o a líneas bancarias mayoristas. Según la Cámara, esa estructura encarece el costo del dinero que prestan.
A esto agregan otro factor: la carga impositiva, que según la entidad puede representar una parte significativa del costo final de un préstamo.
El reclamo al Banco Central
En medio de la discusión, las fintech plantearon que una de las claves para reducir la morosidad es mejorar la información disponible sobre los deudores.
El sector reclama al Banco Central una actualización más rápida de la Central de Deudores, ya que consideran que contar con información más precisa permitiría evaluar mejor la capacidad de pago de cada persona y evitar que alguien ya sobreendeudado pueda tomar nuevos créditos.
También pidieron avanzar con un sistema de Finanzas Abiertas, que permitiría ampliar la información utilizada para analizar el perfil financiero de los usuarios.
La propuesta apunta a detectar antes los casos de sobreendeudamiento y ofrecer alternativas de refinanciación antes de que la deuda se vuelva impagable.





