Santa Rosa (2b)- Se fue sin cumplir su deseo, poder volver a abrazar a su nieta Clara Anahí, pero igual dejó un legado eterno, imborrale, y el sendero bien marcado para seguir luchando. María Isabel Chorobik de Mariani, o Chicha, murió este lunes a los 94 años, mientras seguía buscando con intensidad a su nieta, hoy de 42 años.
Tres meses y doce días tenía Clara Anahí cuando aquel 24 de noviembre de 1976, en La Plata, un comando a las órdenes del jefe del Primer Cuerpo del Ejército, Guillermo Suárez Mason; del jefe del Policía de Buenos Aires, general Ramón Camps y de su mano derecha, Miguel Etchecolatz, atacaron con armas de grueso calibre, granadas y hasta helicópteros la vivienda en la que un grupo de militantes de la organización armada Montoneros se escondía, vivía y trabajaba en la semiclandestinidad, bajo la fachada de una casa en la que supuestamente se criaban conejos. Mataron a su hijo y su nuera, y secuestaron a su nieta, a la que cuidaba todos los miércoles y sábados.
Hace casi 40 años, el 30 de abril de 1977, irrumpían en escena las Madres de Plaza de Mayo, desafiando a la feroz dictadura pidiendo por sus hijos, con sus emblemáticos pañuelos. Por ese entonces, Chicha Mariani había comenzado a buscar a otras madres de desaparecidos que, como ella, también estuvieran buscando a sus nietos. Mariani había sido impulsada a agruparse con otras abuelas por Lidia Pegenaute, una abogada que se desempeñaba como asesora de menores en los tribunales de La Plata, donde aquella intentaba infructuosamente encontrar alguna solución para su caso. La Dra. Pegenaute, fue una de los casos excepcionales de funcionarios del poder judicial, que colaboraron genuinamente con los familiares de desaparecidos.
Las doce madres-abuelas fundadoras se reunieron por primera vez el 21 de noviembre de 1977, a los pocos meses de la fundación de Madres. Ellas fueron:María Isabel Chorobik de Mariani, Beatriz H. C. Aicardi de Neuhaus, Eva Márquez de Castillo Barrios, Alicia Zubasnabar de De la Cuadra, Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez, Mirta Acuña de Baravalle, Haydee Vallino de Lemos, Leontina Puebla de Pérez, Delia Giovanola de Califano, Raquel Radio de Marizcurrena, Clara Jurado y María Eugenia Casinelli de García Irureta Goyena. Licha Zubasnabar fue su primera presidenta. Inicialmente adoptaron el nombre de Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos pero en 1980 terminaron organizándose legalmente con la denominación por la que ya eran públicamente reconocidas, Abuelas de Plaza de Mayo.
Durante la dictadura militar y a pesar de los riesgos, las Abuelas de Plaza de Mayo iniciaron una tarea detectivesca para localizar a sus nietos, sin abandonar la búsqueda de sus hijos, a la vez que emprendieron una acción de sensibilización nacional e internacional acerca de los niños desaparecidos y el robo de bebés.
Una vez recuperada la democracia, el 10 de diciembre de 1983, las Abuelas se organizaron como asociación civil sin fines de lucro, dejando Licha de la Cuadra la presidencia, que pasó a ser ejercida por Chicha Mariani. Bajo su gestión, las Abuelas promovieron la utilización de los últimos adelantos genéticos para establecer un sistema de identificación de los nietos apropiados, sin antecedentes en el mundo y presionaron para que el Estado enjuiciara a los responsables de los secuestros de los niños, considerándolo como parte de un plan represivo.
Chicha terminó apartándose de Abuelas y creando la fundación Clara Anahí, pero aún así nunca cesó con su lucha.
La desilusión
Clara Anahí el último 12 debió cumplir 42 años. Este agosto Chicha no pudo acompañar la suelta de globos ni ver las mariposas que recuerdan a la niña secuestrada en la casa de la calle 30 entre 55 y 56, en las afueras de la ciudad de La Plata. Este último domingo 12, cuando a la suelta de globos se le agregó uno, Chicha estaba internada.
Las personas que más cerca estuvieron de la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo creen que su salud se deterioró después de la ilusión y la frustración que sufrió al conocer a una chica que dijo ser su nieta y que no lo era. A esa joven cordobesa la abrazó y la alojó en su casa. Le creyó tal vez porque la noticia equivocada le llegó el día de Navidad.
«Nunca me imaginé que iba a llegar a esta edad sin encontrarla», lamentó Chicha hace algunos años cuando todavía se sentía fuerte. Por lo menos un centenar de muñecas compró en sus viajes para reclamar por los niños robados y desaparecidos.
Dejó de comprarlas cuando Clara Anahí ya no estaría en edad de jugar con muñecas y entonces empezó a comprar otros regalos para su nieta. Guardó además las mariposas de materiales diversos que una mujer le obsequiaba. Las mariposas son el símbolo de la Asociación Clara Anahí por aquello que dicen los aztecas de que cuando muere un combatiente se convierte en mariposa para seguir ayudando a sus compañeros. Muñecas, mariposas, regalos, recuerdos y cientos de cajas con cartas, mensajes, videos y papeles, están guardados para la nieta que no pudo volver a abrazar.
La Pampa
Chicha tenía una fuerte identificación con La Pampa. Se casó con el músico Enrique Mariani.
El matrimonio, a su vez, estuvo estrechamente vinculado el periodista pampeano Juan Carlos Martínez.




