Santa Rosa y Buenos Aires (2b)- Luego de un años complejo, cargado de retiros voluntarios y baja de producción, la planta de Alpargatas en Santa Rosa decidió hoy cerrar defintivamente sus puertas, mientras que esta misma mañana en Catamarca, donde se encuentra otra similar del grupo «Calzados Catamarca», impidió a más de 200 trabajadores que quedan ingresar a su lugar de trabajo con el mismo anuncio: Todo se termina. Ahora, 130 pampeanos pasan a engrosar la triste lista de desocupados.
La novedad se conoció este lunes cuando el gerente local se lo anunció al personal, pero luego se supo que el gremio del sector lo sabía desde el jueves. «A nosotros nos comunicaron el jueves, y hoy en la planta. Es muy desgarrador, no se puede hacer nada. Escapa a toda posibilidad de reacción del gremio porque pagan las indemnizaciones completas», dijo el secretario general de Asociación Obrera Textil, Nerio Medina.

Mientras tanto, en Catamarca En los últimos días se confirmó el cierre de la empresa Calzados Catamarca y de Alpargatas Textil, del mismo anunció que quedará trabajando con 50 operarios. Allí se vivió un duro momento cuando se presentaron a trabajar y no pudieron ingresar porque las puertas estaban cerradas.
Si bien ya se había anunciado el cierre, la medida sorprendió a los trabajadores debido a que aún no recibieron el telegrama de despido, el cual recién se les enviaría el próximos miércoles. En la capital catamarqueña, según publicó hoy El Ancasti, los trabajadores decidieron concentrarse en Casa de Gobierno para reclamar por la defensa de sus puestos de trabajo.
El proceso de cierre no es nuevo, y se viene dando desde mayo, cuando comenzaron los despidos y retiros voluntarios que achicaron la dotación de personal en más de la mitad.
La empresa presentó un procedimiento de crisis, y hoy directamente dejó de producir. La semana pasada se había conocido la novedad de la venta de la empresa. Según Medina, el cierre ya estaba previsto antes de esa operación: «la venta fue para pagar las indemnizaciones».
Según trascendió, el empresario brasileño Carlos Martinss (titular de Topper Brasil) pagó 24 millones de dólares a la multinacional Alpargatas para quedarse con la marca deportiva Topper de Argentina, cuyas operaciones vienen en descenso por la fuerte crisis económica.




