Santa Rosa (2b)- El gobierno de La Pampa alcanzó hoy un hito en la larga búsqueda por alcanzar una reparación histórica hacia la figura de Calfucurá, cuyos restos finalmente dejarán el Museo de La Plata para tener su reposo definitivo en el sitio en el que murió en 1873, en cercanías de Padre Buodo. Para ahorrate tiempo, aunque queremos que nos leas, mirá primero el resumen en video de Telesur sobre el gran cacique de Las Pampas, para entrar en calor nomás.
Como siempre, desde dosbases nos arrogamos la tarea de contarte todo, pero para que saques tus propias conclusiones y sepas de que hablamos. Es que estamos tratando nada menos que con una figura central en la resistencia de los pueblos originarios ante el naciente Estado argentino. Lo llamaron el «Emperador» y hasta el «Napoleón» de Las Pampas. El revisionismo histórico lo vive poniendo en un altar o, lisa y llanamente, desde los sectores ortodoxos y nacionalistas lo señala como un invasor chileno que arrasó con los borogas en alianza con Juan Manuel de Rosas.
Pero la verdad es que llegó a la Argentina a pelear contra rosas, y terminó fundando una gran confederación de la que fue cacique general, nada menos, y con asiento en Salinas Grandes, en nuestra provincia, donde se proclamó Jefe Supremo.

Bueno, de hecho en 1879, durante la denominada “Conquista del Desierto”, su tumba fue profanada por soldados del teniente Juan Levalle, quien regaló su cráneo al político e historiador Estanislao Zeballos, y este a su vez se lo donó a Francisco Pascasio Moreno, mejor conocido como Perito Moreno, y así el cacique fue a parar al Museo de La Plata.
Ahora vamos a lo que pasó ayer: En rigor se trató de un encuentro en el que se leyó un acta con la presencia de la presidenta del Consejo Provincial del Aborigen (CPA), la ministra Fernanda Alonso, la secretaria de Cultura pampeana, Adriana Maggio, expertos de la Universidad Nacional de La Pampa y del Sur, y miembros del INAI, junto a integrantes de comunidades de distintos puntos del país.

Fue en las instalaciones del CPA y allí se definió el destino de los restos a restituir por el Museo de La Plata y, en paralelo, se acordó la concresión de la llamada “Ruta de Kajfvkura”, que será una serie de hitos a instalar en diversos puntos del Wallmapu (territorio ancestral mapuche).
“Como fruto del compromiso asumido por la ministra de Desarrollo Social, en su rol de presidenta del Consejo Provincial del Aborigen, hace un año atrás en el trabajo de comisión que cotidianamente el CPA lleva a cabo tomó la decisión de manera consensuada con todos los integrantes de iniciar las gestiones ante el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) para lograr el encuentro de las comunidades mapuches interesadas en que el cráneo de Calfucurá sea restituido”, se informó.
Y, hablando de revisionismos y grietas que van y vienen, el titular de Confederación Mapuche de Neuquén, Jorge Nahel, celebró estar en La Pampa y no se olvidó del palo a Nación: “Ante un Gobierno nacional que hostiga y se ensaña con la política indigenista, venir a La Pampa es un soplo de aire fresco. Agradecemos y celebramos este encuentro para hacer un camino conjunto en esta reparación”, dijo.
Cultura pampeana
Pero volvamos a lo nuestro, y si después te interesa, buscarás por tu cuenta sobre la vida de Calfucurá, aunque ojo a quién o qué leés, porque ni la figura de un cacique queda exenta de la operación política. Lo único cierto que te podemos contar, y que es irrefutable, es que hablamos de una figura que forma pate de la cultura pampeana, y no sólo por el hotel que podés ver cada vez que pasás por la rotonda del Centro Cívico.

Es que desde La Pampa centralizó una Confederación que abarcó gran parte de la Patagonia, y que estuvo en guerra constante con la Argentina, enviando sus temibles malones de cuando en cuando.
Pero, más allá de los revisionismos ortodoxos, Calfucurá en algún momento fue cercano a Rosas. Fue en un momento bisagra de la historia argentina, nada menos que en la Batalla de Caseros, en 1852, cuando asistió con guerreros al entonces gobernador de Buenos Aires, a pesar que el enfrentamiento terminó con el éxito de Justo José de Urquiza. A partir de este episodio, Calfucurá nunca dejaría de mantener un estado de guerra permanente contra las autoridades argentinas.
Te guste o no, Calfucurá forma parte de la historia pampeana. Pero sus restos fueron objeto de fuertes pujas y reclamados por al menos cinco comunidades indígenas.
Los argumentos se sostenían en la línea sanguínea, reclamada por sus descendientes de provincia de Buenos Aires y de Neuquén, y la segunda referida a lo netamente territorial , determinada por el pedido de que los restos vuelvan al Valle de Chillhué, en La Pampa, donde estaba enterrado. Según Zeballos, mirá lo que son las cosas, aquel nombre que utilizó el cacique para nombrar a sus dominios en nuestra provincia significa «Nueva Chile», otro de los argumentos ortodoxos para mostrarlo como un invasor chileno, si bien -es cierto- llegó al hoy territorio nacional proveniente del vecino país.
Calfucurá, además, fue abuelo del beato Ceferino Namuncurá, el joven salesiano de origen mapuche aspirante al sacerdocio, otro ícono de la cultura pampeana.




