Santa Rosa (2b) – ¡No hay papel! cantaba Hugo Varela en su clásico tema «La corbata rojo punzó». «Ni siquiera un pedacito un boleto, un manuscrito… corrugado, cartulina», decían los versos a los que hoy podríamos agregar «un expediente» pero no nos animamos a hacer la rima. Es que la justicia pampeana dejará, desde hoy y después de un proceso gradual de cambios, de
usar definitivamente el papel en el fuero penal. Todas las causas se tramitarán electrónicamente a través del llamado Sistema Informático de Gestión de Legajos Penales (SIGeLP).
El proceso de despapelización –o “papel cero»– se da en el marco de una política institucional del STJ de incorporar nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC’S) a los procesos judiciales. Desde ahora se hará el legajo electrónico en todas las etapas del procedimiento penal. En la práctica significa que cualquier actuación debe validarse a
través de la plataforma SIGeLP.
El legajo electrónico contendrá toda la información, datos y actos procesales de los usuarios del sistema. Las fiscalías y las defensas cargarán todo lo que hace a su teoría del caso y que efectivamente se vaya a judicializar. A su vez, en la configuración de la visibilidad de las actuaciones se extremarán los recaudos para que cada operador tenga acceso a lo
estrictamente necesario para ejercer su función.
Desde el STJ indicaron que La Pampa es a partir de hoy «la única provincia que combinará el sistema procesal más moderno (acusatorio) con la digitalización absoluta de los expedientes. Si bien la Patagonia, en general, es la región más avanzada en la implementación de ese sistema y las provincias que la integran fueron aprendiendo unas de otras a partir de sus
experiencias particulares; lo inédito del método pampeano es que, además, solo tendrán valor los documentos digitales y que todas las partes del expediente (fiscales, defensores, querellantes, peritos, policías) podrán trabajar simultáneamente por tratarse de un sistema informático único.
El abandono del formato papel no se produjo intempestivamente, sino que se trató de una transformación paulatina, donde cada paso se fue acordando con los distintos operadores del sistema, incluyendo al Ministerio Público Fiscal y al Ministerio Público de la Defensa.




