Santa Rosa (2b)- Si algo esquivamos en dosbases son las historias lacrimógenas. Preferimos mostrar ejemplos y realidades que sucedan cerca tuyo, siempre y cuando valgan la pena; siempre y cuando -más que lástima-, inspiren motivación en estas épocas de moral raquítica. Son «Las Mamás del Pan Casero», un grupo impulsado por Rosita Lucero en el norte profundo de Santa Rosa, donde la ciudad da paso al monte. Ahí, en lo que los mapas llaman Zona Oeste Quintas, esta mujer junto a amigas y vecinas amasan para vivir pero, de tanto convivir con la pobreza, decidieron abrir un merendero que funciona los sábados y por el que pasan más de 30 chicos, que padecen una miseria de aquellas. Pero a Rosita no le va mucho mejor, no te vayas a creer: Perdió a su esposo y a un hijo, con el cual «trabajaba» en el Relleno Sanitario, donde todavía va si no hay para comer. Al merendero, incluso, lo bautizó «Mi Javi», en honor a su hijo: «le digo a los chicos que es como un grito de él, para que vengan a comer, para que vengan a recibir afecto».
La historia es un tremendo hallazgo del colega de Radio Kermés Mauro Monteiro, que se saltó la agenda y se metió a hurgar donde la pobreza además de doler, enseña. Rosita Lucero integra el grupo «Las Mamás del Pan Casero», sitio al que llegó -dice- sin tener idea de amasar, aunque se encontró con un grupo de amigas, con historias de vida similares -incluso signadas por la violencia de género-, y se organizaron para vender desde pan hasta pastas, dependiendo el día de la semana.
Pero cuando no hay pedidos, Rosita recurre a la lógica que le marca su pobreza: recolectar lo que pueda en el relleno sanitario, sitio al que iba acompañada por Javier, su hijo, a quien perdió recientemente. Precisamente, en honor a él y junto a Laura García, otra «Mamá del Pan Casero», pusieron en marcha a principios de mes el merendero «Mi Javi», en honor a su hijo: «Empezamos el 2 de marzo y recibimos los sábados a los chicos, son unos 32. Nos manejamos con donaciones y ayuda que salimos a pedir nosotras. Yo sé lo que es la miseria, y la veo en los chicos», aseguró al justificar los motivos por los que decidieron iniciar la cruzada.
Si querés ayudarlas, las «Mamás del Pan» tienen una página de Facebook https://www.facebook.com/Las-mam%C3%A1s-del-pan-casero-671348766547103/, o también podés llamarlas al celular (02954) 15-335197. Rosita contó que junto a la otra mamá, Laura, le ponen el lomo porque «la miseria se nota mucho en el barrio». Y agregó: «Como conozco la miseria sé cómo ayudarlos, para ellos es difícil».
El merendero «Mi Javi», por ahora sólo puede funcionar los sábados, a eso de las 4 de la tarde. A los chicos los llaman a los gritos, el que Rosita cree replicar en Javier, su hijo que se fue siendo «un gran laburador y luchador»…





