Le van a dar un shot en el objetor: Salud ya asiste a la chica a la que le negaron la ILE en el Molas; una médica tendrá sumario

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Santa Rosa (2b)- El Ministerio de Salud ya asiste a la joven mamá de 23 años que cursa el cuarto mes de un embarazo complejo, que podría culminar en un aborto espontáneo o bien una interrupción legal de embarazo (ILE), dado el complejo cuadro clínico que atraviesa. Pero lo cierto es que el Estado se hizo cargo de dos problemas, y al precio de uno: Primero obtuvo la confirmación de la negativa de la obra social a afrontar el estudio clave que necesita la joven mamá y, a la vez, iniciará una investigación interna que determinará una sanción a la médica de guardia que, la segunda vez que recibió a la joven, le negó atención porque el aborto es «pecado». El propio ministro de Salud, Mario Kohan, y el subsecretario Gustavo Vera, dieron órdenes precisas de «priorizar la atención» de la mujer y, una vez concluido el protocolo, avanzar con la médica que, acaso, jugó con la figura de «objetor de conciencia». Ahí fueron tajantes: «La objeción puede darse para suministrar medicamentos o eximirse de atender, jamás para negar información y orientar a una paciente».

T.G. tiene 23 años y un embarazo más que complejo. Es mamá de un nene de 5 y buscó junto a su pareja otro bebé, pero el feto no muestra crecimiento alguno y su caso, amén de los resultados médicos que se aguardan, seguramente concluirá en una interrupción legal o bien un aborto espontáneo. Lo importante es que ahora la joven tiene todo el aparato estatal encima para contenerla. Fuentes oficiales confirmaron que, tal cual se comprometieron cuando dosbases dio a conocer el caso, el lunes a primera hora la joven fue convocada y asistida por la Consejería de Servicio Social.

En resumen, T.G. en pocas horas resolvió el abandono de su obra social, que se negó a practicarle una punción (cuesta 20 mil pesos), y Salud de la provincia la asistirá en todo. El estudio ya se lo hizo. Pero, además, fue atendida en Tocoginecología, se dispuso un dispositivo de guardia de 24 horas de asistencia para que contacte y, también, asistencia psicológica.

«La obra social, como ocurre en muchos casos, la abandonó. Por eso se la asiste en todo sentido. Es una situación sumamente difícil la que atraviesa porque quería tener el bebé; lo estaban buscando con su pareja. Por lo pronto, vendrá a controles cada dos días mientras se espera el resultado del estudio genético, aunque ya se advirtió que el bebé tiene malformación comprobada».

La objetora

El caso desnudó los inconvenientes para hacer cumplir la Ley, que van mucho más allá de la predisposición del Estado. Los imprevistos pueden ocurrir en cualquier momento. De hecho, la joven cuando fue por primera vez al Molas recibió una correcta atención, pero cuando regresó (a pedido de los propios profesionales) se encontró con otra médica que hasta le espetó que el aborto era ilegal.

Pero el ministro Kohan ordenó que se priorice la atención de T.G, para luego avanzar con el sumario hacia la médica: «Pasó un mal momento y no recuerda el nombre. En cualquier caso no es difícil saberlo y se tomarán las medidas pertinentes. Generalmente ante estos casos se avanza con un llamado de atención formal y, en caso de existir antecedente, se llega a sumarios y sanciones. No se puede tolerar en la objeción negarle información y asistencia a una mujer», adelantaron desde Salud a 2b.

Mamá celeste

La historia de la joven fue revelada el viernes por 2b. A pesar del malestar y las elucubraciones de complot que se apoderan en un principio de algunos, al final primó la lógica. Reconocieron el hecho y, lo más importante, se hicieron cargo.

Curiosamente T.G. es pañuelo celeste. Es decir, militante «por las dos vidas». Sin embargo, su bebé no puede sobrevivir a los problemas y ella corre riesgo. Por eso, los equipos de segundo trimestre con los que cuenta el Molas y los asistentes psicológicos acompañan en todo momento a la paciente.

Ella se atendía en un centro privado, pero le negaron un estudio genético clave y la enviaron al hospital, aduciendo que allí sólo se practica el protocolo. Sin embargo, tras una primera visita al Molas en la que chequearon la situación y le dieron cita para la semana siguiente, cuando fue a cumplir con el procedimiento se encontró con otra respuesta: le dijeron que el aborto no está legalizado y que es pecado. Ahora, la «objetora» asumirá las consecuencias.

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