Murió el Tano De Pián, el fotógrafo y escultor que veía a La Pampa como nadie

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Santa Rosa (2b)- Pablo de Pián, el Tano o el Gringo, falleció este miércoles en Mar del Plata, a los 90 años de edad. Si alguna vez viste o mejor dicho escuchaste de aquella mítica foto-mural de un ciervo asomando sobre un imponente amanecer dibujado en un caldén, era su foto. Por años adornó la vieja heladería Italia, frente a la rotonda del Centro Cívico. Esa, y varias esculturas, libros y fotos, muchas fotos, fue el legado de este fotógrafo italiano que se enamoró de La Pampa.

Sus colegas sintieron el impacto, y es que fue un maestro y fundamentalmente un personaje intensamente apreciado. En la redacción de dosbases, también hay luto. Fue un groso de verdad.

El Tano nació en Feltre, región de Véneto, el 31 de mayo de 1929. Allí se inició como ayudante y alumno en escultura. Cuando en el 44 el ejército nazi invadió Italia, se unió a la lucha de los partisanos con sólo 14 años. De ahí heredó también su pasión por las armas, otra de sus debilidades.

Pero cuando terminó la guerra se trasladó a Turín para ser ayudante de  escultor- y más tarde decidió zarpar para América. Llegó a la Argentina a los 19. Vivió en Tandil, donde se perfeccionó en fotografía. Luego se trasladó a Trenque Lauquen y se afincó en Santa Rosa en el año 1960.

Abrió una casa de fotografías. Trabajó con profesionalidad inimitable, retratando rostros y asuntos cotidianos de tantas familias, así como sucesos públicos recogidos para su labor de fotógrafo del diario La Arena, por más de veinte años. Renegaba un poco de las policiales, pero lo hacía. Igual siempre insistía en buscar el lado humano de cada nota.

Pero además de la fotografía abordó la narrativa de cuentos y relatos de la guerra, publicó el libro “Relatos de la guerra”, con singular dominio de la lengua castellana. Artista de la palabra escrita, de la imagen y de la escultura, de espíritu libertario, se identificó con la defensa a ultranza de los derechos humanos.

La Secretaría de Cultura al recordarlo, obvió un pequeño (gran) detalle: El Tano hizo la más bella y descriptiva foto de La Pampa que jamás se haya visto. Aquel ciervo, el atardecer y el caldén, nunca más fueron vistos.

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