Santa Rosa (2b)- Una verdadera Ley Seca comenzó a aplicarse alrededor de 50 localidades en 10 provincias del país. En Salta, Santiago del Estero, Catamarca, Jujuy, Córdoba, Neuquén, Misiones, Chaco, La Rioja y Río Negro; estará prohibido el alcohol, ya que lo consideran un vehículo que impulsa la violencia doméstica y sexual, además de la ruptura del aislamiento social, preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno nacional para controlar la pandemia del coronavirus (Covid-19). La Pampa, a pesar de haber metido mano dura y confirmar la no flexibilización de la cuarentena, no se ha adherido a semejante flagelo que deja a los ciudadanos además de hacinados, sin bebidas para escaparle a la realidad.
En este sentido, son 10 las provincias que comenzaron con la Ley seca, la histórica medida que implementó el gobierno de los Estados Unidos para combatir el alcoholismo, y que dio tantos malos resultados, porque como se sabe: lo prohibido, seduce, además de generar el circuito clandestino. Pero eso no es todo, también afecta directamente a las economías regionales que se suma al cierre de restaurantes y bares, incluídas vinotecas, aunque algunas vendan por delivery. La alarma en el sector no se hizo esperar. Si bien enla primera semana de la cuarentena se notó un incremento del 12% en la venta de vino, saben que fue por un stockeo puntual.
Alejandro Berlingieri, director ejecutivo de Cerveceros Argentinos, fue claro: “A nosotros y a la economía nos trae un perjuicio enorme. Trabajan 127.000 en la comercialización, si bien no vamos a despedir, la gente trabaja menos horas o cobra un adicional menos por reparto. Tenemos 5.000 proveedores pymes que alimentan la industria, los distribuidores directos se ven muy afectados. Esto agrava más la difícil situación económica que estamos viviendo”.
En La Pampa, al menos hasta este momento, no hay noticias de que se adhiera a semejante medida absurda que perjudica aún más a las economías que ya vienen golpeadas. Al parecer la pandemia, ha hecho perder la cordura a muchos gobernadores que se le animan a lo más rancio de leyes que han fracasado en el pasado.





