Santa Rosa (2b) – El regreso de los pampeanos varados tiene su primer problema, o por lo menos el que se hizo público. Bettina Tueros, dueña del Cine Millenium en Santa Rosa, se quejó del procedimiento para llegar a Santa Rosa, desde que ingresó a la provincia, y por las condiciones de alojamiento en el hotel en el que debe cumplir la cuarentena junto a sus dos hijos.
“No sé por dónde empezar, porque mucha gente me pregunta porque estoy encerrada en un hotel”, arranca Tueros en su cuenta de Facebook. Relató que “hace ya un mes que intento conseguir un permiso para ir a buscar a La Plata, a mi hijo Santiago, (esto en el medio de la desesperante situación personal que vivimos por las consecuencias tremendas que ha tenido en nuestra vida la cuarentena…)”, en referencia al cierre de uno de los cines de su propiedad y del inicio del emprendimiento de cadetería “Los chicos del cine”, creado como una forma de mantener la fuente laboral de los empleados del cine.
Siguiendo con la queja, Tueros contó: “la semana pasada me anoté para lograr el permiso y preparé mi casa para que hagamos la cuarentena ahí con mi hijo y Francisco que venía también con nosotros, pero de pronto eso no iba a ser posible!!! Nos avisan que tenemos que hacer la cuarentena encerrados en un hotel”, Agregó que “tengo bien claro que ha ingresado gente que hace la cuarentena en su casa sin ningún control” pero buehhhh dije lo haremos!!! Un esfuerzo más!!!”. Aclaró que sólo pidió que el hotel tuviera internet “porque no imaginaba que tenía que pedir calefacción”.
Sostuvo también que “somos responsables, nos hemos cuidado, hemos seguido todas las recomendaciones. Aceptamos lo absurdo sólo para que nuestro hijo pueda volver y aquí estamos, presos sin delito!!!”. Manifestó que “la comida otro capítulo: que es complicado explicar porque obviamente surge la idea compleja de «cómo me voy a quejar si hay gente que ni siquiera eso tiene » pero igual me voy a quejar”.
Tueros hizo un detalle de todo lo atravesado durante el regreso a Santa rosa. “Ayer llegamos a Catriló a las 15,30 y dijimos GENIAL!¡ YA ESTAMOS EN CASA!!! luego de una larga espera y de entregar nuestro permisos a cuánto policía se nos acercaba, y de dictar nuestros datos de manera verbal en REITERADISIMAS veces, nos dejaron pasar, cuando entrábamos a Santa Rosa, nos empiezan a seguir con un patrullero como si fuéramos delincuentes, bajamos en el hotel UNIT, y nos hacen bajar todas nuestras cosas porque una vez adentro no podíamos volver a salir, adentro estaban las personas de salud, muy amables por cierto, y nos preguntaron si teníamos algún síntoma, OK!! Y la policía de vuelta nos vuelve a pedir los mismos datos que repetimos como loros desde Catriló, después de todo esto, no dicen que nos toca en otro hotel… TODO DE NUEVO…”.
Trasladados al Hotel Lihuel Calele, la odisea continuó. “Nos otorgan las habitaciones, y cuando entro veo un caloventor!!! Un hotel con CALOVENTOR!!???? cómo la municipalidad acepta un hotel con caloventor???? (Sé de lo que hablo porque respondo terribles exigencias para habilitar los cines) UN FRÍO TREMENDO!!! No alcanza este aparato!¡! Ya eran las siete de la tarde y entre el cansancio y el stress y el frío, pregunto si me podian alcanzar un café….jajajajajaj que ilusa!!!”
Uno de los pedidos de Tueros es que las habitaciones tuvieran internet y allí surgieron más inconvenientes. “Cuando me acomodo, intento configurar Internet!! Jajajajajaj que ilusa nuevamente!! Salgo al pasillo a preguntar…y un policía me atropella con actitud violenta diciéndome a los gritos que los estoy poniendo en riesgo que tengo prohibido salir al pasillo!!! Están locos!!!!! COMO LES GUSTA EL MALTRATO !¡¡”
Por último, el episodio de la cena: “A las 21:30 la cena!!! Obviamente pasan de largo mi habitación!!! Salgo a preguntar…ahhhh nos salteamos la 88!!! Un Paty y arroz y gaseosa…”, indicó Bettina Tueros. Pero esta historia continuará: “mañana sigo”, concluyó.





