Buenos Aires (2b) – El Centro de Investigación Nacional de Epidemiología y Microbiología Gamaléi de Moscú ya comenzó los trámites para obtener la certificación de la primera vacuna contra el coronavirus, según confirmó el ministerio de Sanidad. La licencia estará lista el 12 de agosto.
El gobierno de Putin anunció que comenzó los trámites para su certificación, aseguró que la producción a escala comenzará en septiembre y que se empezará a administrar en octubre .“Actualmente se están verificando todos los documentos, incluidos los datos de los ensayos clínicos de la vacuna, que finalizaron el mes pasado”, detalló el Gobierno en un comunicado. Tatiana Gólikova, viceprimera ministra, explicó que la producción a gran escala comenzará en septiembre.
Días atrás, el titular de Salud, Mijáil Murashko, ya había anunciado que las primeras dosis de la vacuna estarían listas en octubre. Los primeros en recibirla serán los pertenecientes a los grupos de riesgo, las personas mayores y el personal sanitario.
En declaraciones a la agencia RIA-Nóvosti, Alexánder Gintsburg, director del Centro Gamaléi, explicó que “los niños no serán vacunados en la primera etapa. Habrá que esperar a que el medicamento haya completado un ciclo íntegro de pruebas en adultos”, aclaró.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó el jueves pasado que ya son seis las candidatas a una vacuna contra la COVID-19 que se encuentran en la última fase de pruebas, lo que alimenta las esperanzas de poner fin a la actual pandemia, cuya curva de infecciones a nivel global sigue en fase ascendente. El director del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló en su participación virtual en el Foro de Seguridad de Aspen (EEUU) que estas seis posibles vacunas se encuentran en “fase muy avanzada”, lo cual es “esperanzador”.
A pesar de los anuncios rusos, la OMS no la incluyó en su listado de candidatas más avanzadas. De esas seis, tres se están desarrollando en China, otras dos son objeto de estudio de farmacéuticas estadounidenses (Moderna y Pfizer) y una última es investigada por la firma británica AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford.





