* por Soledad Trímboli (abogada)
Santa Rosa (2b) – “… ¿A ustedes quien los representa?”, pregunta el “Gato” Silvestre a uno de los agentes de la policía bonaerense que protestaban frente a la quinta presidencial de Olivos, en el prime time televisivo. “Nadie” le responde.
Sucede que las Fuerzas de seguridad, no tienen representación sindical. Ni la Policía Federal o las provinciales, ni el Servicio Penitenciario, ni Gendarmería o Prefectura Naval, cuentan con una asociación gremial a la cual afiliarse para la defensa de los intereses colectivos de su clase, como sucede en cambio, en España, Estados unidos, Israel, o en los vecinos Brasil y Uruguay, entre otros.
La discusión sobre la posibilidad de sindicalizar las fuerzas de seguridad en Argentina, aunque no muy conocida, no es nueva. En 2017 la Corte suprema de Justicia de la Nación, impidió la inscripción de la personería gremial del Sindicato de la Policía de Buenos Aires (Si.Po.BA), al avalar la constitucionalidad de una ley provincial que expresamente prohibía la sindicalización de la policía de esa provincia; sin embargo, los votos en disidencia de los Ministros Rosatti y Maqueda podrían abrir el camino para un futuro cambio en la jurisprudencia. En ellos se afirma que el derecho a la representación sindical surge de la Constitución Nacional y de Tratados Internacionales Suscriptos por nuestro país.
Quienes se oponen a la sindicalización de las fuerzas de seguridad, entienden que un sindicato podría afectar las cadenas de mando en estas instituciones que se caracterizan por tener una organización jerárquica vertical, y un marco de disciplina, que es esencial para el mantenimiento del orden interno de la fuerza. Pero esa verticalidad, aunque en la fuerzas de seguridad tenga un tinte más acentuado, no es privativo de ellas. En toda relación de dependencia existe un grado de subordinación, sobre todo en la administración pública, y ello no impide que estén sindicalizados.
Otro de las cuestiones problemáticas es “el derecho de huelga”, ya que el de seguridad es un servicio del Estado que debe ser provisto en forma continua. Pero de nuevo, esta es una característica que comparte con los servicios de salud, provisión de gas, agua, y electricidad, para los que la continuidad está garantizada por mecanismos legales. En la experiencia comparada de otros países, el derecho de huelga está regulado-o vedado en algunos casos- por las leyes internas, en otros casos, son los estatutos internos de los sindicatos de las fuerzas de seguridad los que se “auto limitan”.
Finalmente, se asegura que hay una relación directa entre la violencia institucional y los sindicatos. Pero estas experiencias con sindicatos policiales de países como Estados Unidos, no pueden simplemente traspolarse a nuestro país. En primer lugar, porque la violencia institucional es un problema que ya existe, y que la democracia todavía no puede resolver; y ligado a ello, el segundo motivo, es que los sindicatos tienen una historia de represión por dictaduras militares bien distinta con otros países.
Es interesante destacar, que uno de los puntos del petitorio entregado por la “bonaerense” al Gobernador Axel Kiciloff, fue la sindicalización de la policía, además de acceso a la vivienda, mejoras en las condiciones laborales, y en la cobertura de su obra social. Todas las demandas de cualquier gremio en nuestro país.
Alguna vez dijo el ex juez de la Corte Suprema de justicia de la Nación, Raul E. Zaffaroni, «La policía es un servicio civil y no militar. Discutir horizontalmente sus condiciones de trabajo es la única forma de crear una verdadera conciencia profesional, en cambio le damos un discurso moralizante, una estructura deteriorada y los mandamos a la calle a recaudar”. Algo de eso hay, mucho se dijo esta semana que el aislamiento al que nos forzó la pandemia, tuvo por efecto un recorte “de hecho” en los sueldos de la policía.
En una país que permanente coquetea con la mano dura y los discursos punitivistas; y donde incorporar efectivos a la policía, es la forma de la política de satisfacer las demandas de seguridad, tal vez sindicalizar las fuerzas de seguridad sea una forma de transparentar el accionar de la policía, pero sobre todo de encausar por vías pacíficas las demandas laborales de la policía. De otro modo siempre estamos en riesgo de que las paritarias se negocien a punta de pistola.





