Santa Rosa (2b) – Desde la Red Latinoamericana de Estudios sobre Trabajo Docente (ESTRADO) impulsa la adhesión a un pronunciamiento contra los proyectos de ley de Educación Emocional en el territorio de la República Argentina. “No podemos legitimar proyectos que promueven una educación como un adiestramiento emocional individualizante al mismo tiempo que una mercancía”, fundamentaron desde la Red ESTRADO. En La Pampa hay dos iniciativas legislativas al respecto, uno del Frejupa y otra del radicalismo.
La Rec ESTRADO, con el acompañamiento de UTELPa y CTERA, abarca a trabajadores docentes e investigadores del campo de la educación en Argentina, manifestaron su “preocupación por la difusión en nuestro territorio de proyectos de ley referidos a “Programas de Educación Emocional” (EE), algunos de los cuales ya han sido aprobados e implementados en distintas jurisdicciones desde el año 2015”.
Explicaron que “a la par de este proceso, la EE se ha diseminado a través de carreras cortas, cursos, conferencias, talleres y capacitaciones presenciales y en línea. De este modo, contenidos de formación desarrollados para la gestión de “recursos humanos” en el mundo empresarial privado y de los negocios se han instalado en el sistema educativo y de salud argentino a través de fundaciones y ONG propiciadas y auspiciadas por gobiernos y empresas en una alianza público-privada”.

Desde la Red, explicaron varios aspectos que fundamentan el rechazo a los proyectos que impulsan la EE:
1. La Ley Educación Nacional N°26206/06 (LEN) junto con otras leyes destinadas a las infancias y adolescencias, conforman un cuerpo normativo de oposición al neoliberalismo y a las tecnocracias establecidas a partir de las reformas educativas de los años noventa. Estas impulsaron un modelo orientado a entender la educación como un bien transable en el mercado trasnacional, a fin de promover la formación de subjetividades orientadas al consumo y a una adaptación acrítica a la visión capitalista del mundo.
2. La perspectiva mercantilista de la educación, antes expuesta, está reñida con la perspectiva del Derecho a la Educación, del Estado como garante de esta, de la búsqueda de una formación integral de la persona en todas sus dimensiones, fundada en la solidaridad, el sentido comunitario de la vida y la democracia, tal como lo establece el Artículo 11 de la LEN.
3. Desde la concepción de la EE, a la educación pública se le quiere imponer la tarea principal de producir subjetividades sumisas, reactualizando el orden patriarcal al valorar la competencia entre pares y el éxito individual. La emoción resulta, de tal forma, un medio de control social y político de los individuos para mantener un cierto orden desde el aula hasta la sociedad. La dominación neoliberal explota las emociones, fabricando un individuo que se centra solamente en sí mismo, en el entendimiento de la vida como un emprendimiento del yo. Los problemas que cada persona enfrenta –suicidio, depresión, complicaciones de salud, violencia de género, bajos resultados en el desempeño escolar– son explicados como la ausencia de aptitud para controlar las emociones y desarrollar una personalidad optimista, un yo flexible que pueda afrontar y aprender a “vivir en la incertidumbre”.
4. La EE está fundamentada en el paradigma de la psicología positiva, la inteligencia emocional, las neurociencias y el eficientismo pedagógico, promoviendo un cambio de dirección en los objetivos educativos, los contenidos de formación y la orientación de la educación y del trabajo docente. Motivación, liderazgo, gestión, emprendedorismo, coaching, comunicación asertiva, reprogramación positiva, indagación apreciativa, entre otras, suponen teorías y prácticas que a través de narrativas que aluden a la felicidad, el bienestar y la armonía, ocultan una concepción biopolítica neoliberal. Esta visión es opuesta a las tradiciones críticas de la investigación y las prácticas educativas con sentido latinoamericano surgidas de las problemáticas, procesos y sujetos en nuestros contextos.
5. Bajo la denominación de EE se desarrollan programas de adiestramiento que propician “conductas emocionales estandarizadas”, orientados por las exigencias del mercado, entendido como un nuevo orden político tendiente a un disciplinamiento social marcado por la resignación y la aceptación de las desigualdades sociales. De esta manera, problemas como la pobreza, la exclusión social, la falta de trabajo, podrían “superarse” a partir de una “adecuada gestión de las emociones”.
6. La EE plantea entre sus fundamentos que promueve propuestas de enseñanza “sensibles” a la diversidad sociocultural y a las necesidades de los distintos grupos etarios. Sin embargo, este planteo está absolutamente alejado de lo que realmente sucede dado que plantea prácticas estandarizadas que contribuyen a la homogeneización cultural.
7. Dicha homogeneización oculta nuevos modos de producir clasificaciones y jerarquizaciones de las experiencias de niñes y jóvenes, reactualizando visiones patologizantes. Síndromes y trastornos diversos son relacionados a la ausencia de “competencias socioemocionales” cuyas explicaciones son inscriptas en el funcionamiento del cerebro. Esta patologización de los vínculos entre enseñanza, aprendizaje y contenidos promueve la medicalización y culpabilización de los niños y sus familias por los resultados del aprendizaje.
8. La relación entre emoción y motivación que establece la EE, responde a una visión neo-conductista que no propicia precisamente la dialéctica ni el aprendizaje constructivista y activo del sujeto. La idea de una educación definida por habilidades o competencias a estimular o desarrollar (entendidas como individuales, naturales y susceptibles de ser encausadas) se contradice con la visión integral de la persona en tanto sujeto político, que se constituye como tal en su relación con otres mediados por el mundo.
En síntesis, tal como está explicitado en la Ley de Educación Nacional (LEN Nº 26.206), la educación y el conocimiento constituyen un bien público y un derecho personal y social, garantizados por el Estado, no podemos legitimar proyectos que promueven una educación como un adiestramiento emocional individualizante al mismo tiempo que una mercancía.
Por lo expuesto, desde la Red ESTRADO-Argentina invitarons a acompañar con su firma el rechazo a iniciativas legislativas vinculadas a la difusión de la Educación Emocional (EE).





