Instinto asesino: La pandemia registró un exceso de mortalidad del 26,3%; cerca de 90 mil personas perdieron la vida

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Buenos Aires (2b) -En 2021, el exceso de mortalidad alcanzó el 26,3%. Es decir que se registraron 89.895 fallecimientos por encima de lo esperado. En tanto, entre 2020 y 2021, el exceso total de muertes se ubicó en el 18,2%. En ese sentido, indicaron que el mayor número de decesos se registró durante “el primer semestre, cuando se produce la segunda ola de COVID-19 por la introducción de variantes de mayor transmisibilidad y gravedad (principalmente Gamma)”.

En ese sentido, desde la cartera que lidera Carla Vizzotti explicaron que “el exceso de mortalidad es una metodología que compara el número total de muertes esperadas, de acuerdo a un promedio de años anteriores (en el caso de Argentina, 2015-2019), con las muertes efectivas que ocurren durante una crisis (epidemia, pandemia, catástrofe) en un período y lugar determinado”.

De este modo, según indicaron, si las muertes contabilizadas resultan más que las esperadas se considera que hubo exceso de mortalidad. Cuanto mayor sea este índice, “más grave puede considerarse el impacto de la pandemia”. “Este indicador incluye tanto las muertes por COVID-19 como a aquellas vinculadas directamente a la pandemia, aunque no sean por COVID-19 (por ejemplo, por desborde del sistema de salud, problemas de acceso a la prevención y tratamientos de otras condiciones de salud, etc.)”, agregaron.

Según explicaron, para poder analizar el exceso de mortalidad “no se utilizan los datos del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) sino los de las estadísticas vitales, obtenidos de los certificados de defunción, los cuales son consolidados y luego enviados de manera anual al nivel nacional por las jurisdicciones”. En palabras de la directora de Epidemiología e Información Estratégica, Analía Rearte, “se trata de un registro exhaustivo, que requiere más tiempo que el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) para su consolidación, pero tiene la ventaja de analizar todas las muertes ocurridas y sus causas”.

De esta manera, se logran detectar diferencias al realizar una comparación retrospectiva de las estadísticas vitales y el SNVS, “cuya mayor o menor magnitud se relaciona en forma directa con la capacidad que haya tenido el sistema de vigilancia para captar los casos en tiempo real y con la calidad de cada uno de los registros”.

Sobre este punto, Rearte destacó la capacidad del SNVS para “identificar y registrar los casos fallecidos por COVID-19 durante la pandemia, ya que el exceso de mortalidad registrado a través del sistema de estadísticas vitales (con los datos de los certificados de defunción) estuvo casi íntegramente explicado por las muertes por COVID-19″.

Por su parte, Carla Vizzotti afirmó que “desde el primer día, se tomó la decisión con todas las jurisdicciones de que los casos y las muertes por COVID-19 se reportarían a través del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud”, para lo cual se fortaleció “el sistema para que la información fuera lo suficientemente sensible y oportuna como para guiar la toma de decisiones, y que los equipos técnicos pudieran medir los impactos de esas decisiones. Así, pasamos de 4000 a 20000 usuarios. Con el rol rector del ministerio, se trabajó en conjunto con todas las jurisdicciones y gracias al compromiso de todas ellas hoy podemos presentar estos resultados”.

A nivel mundial, este subregistro de muertes fue una de las principales debilidades durante la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por caso, estimó que el número total de muertes por COVID-19 sería tres veces mayor a las muertes reportadas por cada país (esto es, un promedio de 300% más muertes que las reportadas).

 

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