Buenos Aires (2b) – En los próximos días se registrarán temperaturas elevadas en gran parte del país, con marcas superiores a 30°. Si el frío del otoño-invierno tarda en llegar, puede extenderse el período de actividad del insecto vector.
Si bien en la Argentina se registran casos de dengue todos los años, los brotes más fuertes con alcance de epidemia se repiten cada tres o cuatro años, y los datos indican que este ciclo emerge cada vez con mayor virulencia o cantidad de afectados. Los datos son contundentes: el país atraviesa un brote histórico que acumula 48 muertos por dengue y más de 67.000 casos, números récord frente a la última epidemia de 2020.
La infección transmitida por el mosquito Aedes aegypti tiene un comportamiento estacionario, en nuestro país la mayoría de los casos ocurren entre diciembre y mayo, ya que en ese momento transcurren los meses más cálidos y lluviosos. Así, las condiciones meteorológicas habituales provocan que la llegada del tiempo fresco y la menor cantidad de precipitaciones disminuyan la actividad del insecto vector.
Pero después del verano más cálido de la historia de Argentina, el otoño se resiste a instalarse y se esperan para los próximos días temperaturas superiores a 30 grados en varias ciudades del centro y norte del país.
A partir del jueves y el viernes, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) anunció un aumento de temperatura con máximas cercanas a los 30 grados en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Chaco. En Formosa, Santiago del Estero y Corrientes los picos de calor pueden alcanzar los 33 a 35 grados. En provincia de Buenos Aires la situación será similar y durante el fin de semana las máximas alcanzarán los 28 a 30 grados en algunas localidades. Lo mismo ocurrirá en La Pampa, donde se espera que en la capital, las temperaturas lleguen a 28 grados este jueves y viernes.
Si bien la investigación aún no es concluyente y sigue avanzando con los datos recabados en los últimos años marcados por fenómenos meteorológicos extremos, uno de los factores que inciden, y mucho, es el cambio climático que provoca períodos más prolongados de altas temperaturas y altera la dinámica de reproducción del mosquito Aedes.
“El periodo de mayor actividad (del mosquito Aedes aegypti) ocurre entre el verano y el otoño, entre diciembre y mayo, estos son los seis meses de mayor actividad por las condiciones de temperatura, esa es la época que el mosquito adulto que pica y transmite está más activo”, precisó al medio Infobae el biólogo Manuel Espinosa, responsable del Departamento de Enfermedades Transmitidas por Mosquitos de la Fundación Mundo Sano, la organización que hace 30 años trabaja para cambiar la realidad de las personas afectadas por las enfermedades desatendidas.
El biólogo agregó que si el frío típico del invierno tarda en llegar, en junio puede mantenerse la transmisión, “como ocurrió en la epidemia de 2020, cuando hasta mediados de junio hubo casos”. Por eso, el pico de casos siempre suele darse entre marzo y abril, momentos del mayor población del mosquito Aedes.
Según el último informe trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), para este otoño se espera una mayor probabilidad de “temperaturas superiores a lo normal en gran parte del centro y norte de Argentina”. En el NOA (Noroeste Argentino) y el centro y norte de Patagonia, éstas pueden ser normales o superiores a lo normales.





