Buenos Aires (2b)- La gira internacional del presidente Javier Gerardo Milei luego de su paso por Estados Unidos debía finalizar con la visita a Dinamarca para la firma de compra de los millonarios aviones F16, con un acto en el que el mandatario pilotearía uno de los cazas. El último presidente en pilotear aviones de combate fue Carlos Saúl Menem en el año 1989. Sin embargo, ante la imposibilidad de ser recibido por parte de la primera ministra Mette Frederiksen y ausencia de reuniones importantes que fueron canceladas a último momento, se inventó la conformación un comité de crisis en virtud de los últimos acontecimientos ocurridos en Israel, como pantalla para evitar el papelón.
Luego de su paso por Estados Unidos, donde fue condecorado como “embajador de la luz” por parte de la comunidad judía, mientras genera hambre y pobreza en el pueblo argentino, el presidente paso por la empresa Tesla liderada por Elon Musk. En dicha visita, el mandatario se mostró como un adolescente fanático del magnate y lo único que consiguió fue una foto. El efímero encuentro no generó el anuncio de ninguna inversión en tierras nacionales por parte del dueño de la red social X.
Anunciado con bombos y platillos, se había dado a conocer que Milei, en el acto oficial de compra de los aviones F16, se subiría en uno de ellos. Pero luego de los ataques de Irán a Israel el presidente decidió abruptamente cancelar su viaje a Dinamarca para, en tierras nacionales, anunciar un comité de crisis.
¿Por qué el libertario, que les dijo a los habitantes de la ciudad de bahía Blanca que tenían la fuerza para arreglarse solos frente a un temporal, ahora cancelaba su gira por habitantes de otro país? ¿Por qué a un ministro de Salud al cual no se le conocía la cara ni el tono de voz ante una emergencia de dengue en el país, se lo vio en una reunión de un comité de crisis creado para atender problemas del exterior? Uno podría decir, y en cierta parte es cierto, que Milei lo hizo para quedar políticamente alineado con Israel, que la búsqueda por culpar a Irán de los atentados en la Embajada de Israel y en la AMIA, es también una devolución de gentileza por la condecoración recibida. La realidad también demuestra que ningún alto funcionario israelí se comunicó con algún miembro del gobierno argentino y que sentar al embajador de Israel, Eyal Sela en la mesa del comité de crisis, fue para darle color a una reunión orquestada.
Frente a esto, el dirigente social Juan Grabois manifestó en su muro de X “Que corno hacemos de hablando de misiles y bombas cuando deberíamos hablar de pan y tizas”, dejando en claro que Milei vive en una realidad donde no empatiza con las necesidades del pueblo argentino. Por su parte, el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel cuestiono al presidente “en lugar de trabajar para la paz, está buscando involucrarse y compra de 24 aviones de guerra” y, en sintonía con Grabois, remarcó “no hay plata, pero para una guerra si”.
Pero la realidad es que todo fue una estrategia para cuidar a Milei, porque en Dinamarca no iba a tener ni reuniones oficiales, ni reuniones de negocios. La primera ministra Mette Frederiksen no lo iba a recibir, y tampoco se habían anunciado reuniones con empresarios del país europeo. Para evitar el papelón mediático de esta malograda y pésimamente organizada gira, se aprovecharon los ataques iraníes para inventar el comité del humo.
De esta forma, Milei participó virtualmente del acto de compra de los 24 aviones F16 donde saludo al ministro de Defensa Luis Petri, quien aprovecho la ausencia presidencial y se posó como si fuera Maverick, el personaje de Tom Cruise en la película Top Gun. Los aviones comprados a Dinamarca, con el fin de quedar bien políticamente con Estados Unidos, que son de más de 40 años, le costarán a los argentinos 650 millones de dólares y recién estarán en su totalidad en 2028.
Queda claro que el presidente Javier Milei cada día vive más lejos de las necesidades del pueblo argentino, un pueblo que ve como le licuan su salario, le desfinancian la educación y salud pública y lo empobrecen.





