Santa Rosa (2b) – Un acto de solidaridad nacido en La Pampa cruzó el Atlántico y se convirtió en una oportunidad de vida para un paciente con leucemia en España. Ignacio Torres, relator del Tribunal de Cuentas de La Pampa, concretó una donación de médula ósea que permitió un trasplante exitoso en el marco del sistema internacional de donantes.
La historia comenzó durante una jornada de donación de sangre organizada por el Tribunal de Cuentas junto al Banco de Sangre de Santa Rosa. Allí se informó a los voluntarios sobre la posibilidad de inscribirse como donantes de médula ósea. Torres decidió anotarse, sin imaginar que meses después recibiría un llamado clave.
“Me anoté como donante de médula ósea y en noviembre del año pasado me llamaron desde el INCUCAI porque era compatible con un paciente que padece leucemia en España”, relató.
A partir de esa comunicación, confirmó su voluntad de donar y comenzó el protocolo correspondiente: estudios de compatibilidad, envío de muestras al exterior y controles médicos en Buenos Aires. El proceso estuvo acompañado en todo momento por el organismo nacional.
Un procedimiento seguro y sin cirugía
La donación se realizó el 10 de febrero mediante el método de aféresis, una técnica no quirúrgica que permite recolectar células madre desde la sangre.
“Se saca sangre de un brazo, vuelve por el otro y en una máquina se filtran las células que el cuerpo generó extra esos días”, explicó Torres. Y remarcó que no tuvo dolor ni complicaciones: “Nunca tuve un síntoma ni algo que me afectara; todo lo contrario”.
También destacó la contención recibida: “Inicialmente uno tiene dudas o miedos, pero estoy súper agradecido con la gente del Incucai: me dieron confianza y tranquilidad, y me dejaron claro que no era riesgoso”.
El traslado, alojamiento y acompañamiento estuvieron cubiertos por el organismo nacional. Torres agradeció además al Tribunal de Cuentas por haber impulsado la colecta que derivó en su inscripción, y al Banco de Sangre de Santa Rosa por su trabajo de concientización.
Un puente de esperanza
Por normativa internacional, donante y receptor no pueden conocerse hasta transcurrido un año del trasplante. Ignacio solo sabe que el mismo día de su donación el paciente fue intervenido en España.
“Siempre, en mi cabeza, lo que más me hacía ruido era que yo con esto estaba por salvar una vida”, reflexionó. Y dejó un mensaje claro para promover la inscripción: “La donación es un acto solidario. Hay que terminar con el mito de que es doloroso o riesgoso: todo lo contrario”.
Su ejemplo demuestra que un gesto sencillo puede convertirse en un puente de esperanza que une comunidades y países, y reafirma la importancia de ampliar el registro de donantes para que más pacientes tengan una oportunidad.





