Buenos Aires (2b) – La vicegobernadora bonaerense Verónica Magario expuso con crudeza una de las consecuencias más alarmantes del brutal ajuste que impulsa el gobierno de Javier Milei: “Hoy, muchos trabajadores y trabajadoras formales viven por debajo de la línea de pobreza”, afirmó.
Lejos de ser una exageración, la funcionaria subrayó que “esto no es solo una cifra, es la realidad de miles de personas que, a pesar de tener un salario, no logran llegar a fin de mes”.
Es decir: ni siquiera tener trabajo registrado garantiza poder comprar lo básico. Milei logró lo impensado: empobrecer incluso al empleo formal.
La gestión nacional, obsesionada con los números y el ajuste fiscal, desmantela el tejido social mientras crece el hambre y la desesperación. El presidente insiste en que “no hay plata”, pero la crisis no la pagan los privilegiados: la están pagando los laburantes, las familias, los jubilados.
Ante esta situación límite, Magario remarcó que la provincia de Buenos Aires busca resistir el impacto de un modelo económico salvaje:
“Desde la Provincia, continuamos trabajando con políticas orientadas a mitigar el impacto del ajuste brutal del gobierno nacional. El bienestar de nuestras vecinas y vecinos es nuestra prioridad”, afirmó.
Mientras Milei celebra recortes y se burla del sufrimiento social, los números no mienten: Argentina tiene trabajadores pobres, y eso es responsabilidad directa de un presidente que gobierna para unos pocos y castiga a las mayorías.




