Buenos Aires (2b) – Las rutas nacionales 33 y 35 atraviesan un deterioro alarmante en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, con graves consecuencias para la producción, el tránsito y la seguridad vial. Las intensas lluvias del 7 de marzo y la paralización de obras públicas profundizaron la situación, generando un fuerte reclamo de vecinos, productores y legisladores al Gobierno Nacional.
Ruta 35: corte total y costos logísticos duplicados
La senadora provincial Nerina Neumann Losada expresó su «profunda preocupación» por el corte total de la Ruta Nacional 35 entre los kilómetros 8 y 125, un tramo clave entre Villa Iris y Bahía Blanca, intransitable tras el temporal de marzo.
“Por esta ruta circula gran parte de la producción agrícola con destino al puerto de Bahía Blanca”, advirtió. Aunque la Dirección Nacional de Vialidad inició tareas de reparación, las banquinas inestables impiden el uso de desvíos. Esto obliga a los productores a redirigir su carga a través de la Ruta 33, duplicando los costos logísticos.
“El flete desde Villa Iris al puerto costaba $558.000 por la RN 35. Ahora, por la RN 33, supera el millón de pesos”, ejemplificó Neumann Losada. La legisladora también criticó el contexto institucional: “Con Vialidad Nacional desmantelada, es difícil gestionar soluciones ante funcionarios sin poder real”.
Ruta 33: el abandono estatal empuja a los vecinos a actuar
En la Ruta Nacional 33, la situación también es crítica. Marcelo Costa, vecino de América, se hizo viral tras meterse en un pozo de grandes dimensiones y marcarlo con cal para advertir a los automovilistas. “Hay pozos de hasta dos metros. Rompí varias llantas. Nadie puede creer el estado de esta ruta”, relató.
Los tramos más deteriorados son los que van de Fortín Olavarría a América y de General Villegas a Rufino. “Hace dos años que no se mantiene. Hubo accidentes, vuelcos, muertos. Es un desastre”, denunció Costa. Aunque Vialidad Nacional informó en noviembre que habían retomado trabajos entre Villegas y Rufino, los vecinos aseguran que fueron insuficientes.
Emergencia vial y ajustes en infraestructura
Luego del temporal, Vialidad Nacional declaró el Estado de Emergencia Vial por 180 días para las rutas 3, 33, 35 y 252. El informe oficial detalla daños graves: hundimientos, pérdidas de alcantarillas, baches profundos y acumulación de agua.
A esto se suma la intervención de Corredores Viales S.A. por parte del gobierno de Javier Milei, en el marco de su plan de privatizaciones y recortes, lo que genera más incertidumbre sobre la continuidad de obras en estas rutas clave.
Reclamos cruzados y una ciudadanía movilizada
Mientras los vecinos cortan pastizales y pintan los pozos por su cuenta, los referentes políticos ofrecen distintas versiones. El diputado Valentín Miranda pidió reactivar las obras, mientras que el concejal libertario Gustavo Bories aseguró que ya hay una empresa adjudicada y los trabajos comenzarían hacia fin de año.
Marcelo Costa fue contundente: “No me vino a ver nadie. No soy de ningún partido. Solo quiero que los intendentes se junten y tapen los pozos como puedan. Ya hubo demasiadas víctimas”.
El malestar crece en la región. La falta de mantenimiento en rutas sin peaje, combinada con exigencias como la VTV obligatoria, enciende la indignación. “Nos exigen todo, pero no arreglan ni una ruta. Es una locura”, resume Costa.
Las rutas 33 y 35 se convirtieron en el símbolo del abandono de la infraestructura vial en el interior del país. El reclamo social, cada vez más visible, ya no admite dilaciones.




